-¿Puedes culparme?-. susurró mientras movia sus caderas hacia mi. - Te ves tan hermosa encima de mí..... Podría devorarte solo con mis ojos y aún querer más-. Se apretaba contra ti una vez más mientras frotaba su masculinidad en mis muslo de una manera seductora, era un maldito pervertido degenerado, calenturiento en celo. -¡Ya suéltame de una maldita vez!... Esto era lo que me ibas a decir con urgencia.... Mejor sigo con mi recorrido para seguir distrayendome- -Tan ansiosa estas por alejarte de mí, ¿eh?-. Su mano soltó mi muslo mientras la otra continuaba agarrando mi cadera, empujándote ligeramente hacia mas a el. -Como si necesitaras distraerte..... Lo que realmente quieres y necesitas es a mi, no te hagas Si que era narcisista y con el ego por los cielos, ya me estaba callendo

