Una juguete más al que podía disponer, nada más que en este momento ya estaba cansada; ya me había divertido con esa tal Isabel. - Pues cuida a la gata para la próxima... amárrala o enciérrala bien. - Más me vio con odio, como si con su mirada me quisiera matar, y más al ver a su sobrina herida y gimiendo de dolor mientras sujetaba su vientre. - Fuiste capaz de golpear a una mujer embarazada y más al hijo de un Férrea. - No sabía si estaba ciega o se hacía la estúpida; yo también estaba embarazada y más avanzado, y ella trató de golpearme, pero obvio que tenía preferencia con ella y todavía lo decía en alto para que todos lo escucharan, pero sabía sus intenciones y no iba a dejar que me humillara. - Pero cuñada... ¿qué te pasa? ¿Por qué defiendes a esa mujer? ... si la esposa de tu herma

