21 de abril de 1920 Dos días después de su encuentro con Rafael, Grace todavía se sentía aturdida. No podía creer que hubiera renunciado así sin más de su título. ¿Qué iba a hacer ahora? Peor, ¿cómo se lo habría tomado su familia? Él todavía no le había explicado los motivos de tal decisión. Simplemente le pedía que esperara, sin embargo, no estaba segura de cuanto la iba a hacer esperar. La última vez habían sido unas cuantas semanas y ella no estaba dispuesta a esperar otras cuantas semanas. -Veo que siempre te encuentro con un libro entre las manos o bebiendo algo de té -la voz ronca y divertida de Rafael la obligó a apartar la vista de la página que había estado “leyendo” durante varios minutos. Ella lo observó mientras él se acercaba lentamente a ella. Rafael alzó la mano, co

