22 de abril de 1920 -No. Me lo puedo. Creer. -Por favor, Chlo, no formes tú también un drama de todo esto -pidió, cansada. Grace escuchó un jadeo al otro lado de la línea. -¡Prácticamente te ha pedido que pases por el altar con él, Grace! Ella suspiró. Le seguía doliendo la cabeza desde ayer, y esta vez su hermana no hacía nada para mejorarlo. -No exageres. Solo quiere que lleguemos a conocernos. No me ha pedido la mano en matrimonio. -Lo ha dejado todo por ti -le recordó. -Iba a hacerlo con o sin mí. Yo no fui influyente en su decisión. -Pero él dijo que sí. -Él dijo que conocerme le ayudó a dar un empujón, no a tomar la decisión. -Creo que no hablamos el mismo idioma. -Por supuesto que lo hacemos -respondió-. Ambas hablamos inglés. Simplemente, nos expresamos distinto. -E

