“No ver lo importante por tener la vista obstruida por lo trivial.” Proverbio c***o. Aún aquella frase se sacudía en la cabeza de Salomé como un mosquito rabioso, mientras el doctor a su lado la miraba a la cara. —Lo siento —se disculpó—. No era algo que esperabas, supongo. Salomé colocó instintivamente una mano sobre su vientre, en silencio y sintiéndose extraña de pronto. Realmente era algo que no esperaba. —Es algo evidente —volvió a hablar el doctor—. ¿Recuerdas cuándo menstruaste por última vez? —No tengo control —dijo ella—. Nunca es algo normal en mí, a veces está presente y otras veces no la veo hasta por un mes o dos incluso. Algún que otro disparo se escuchaba a lo lejos y otras veces cerca, los aviones ya no sobrevolaban las alturas y había un poco má

