El avión procedente de Tuxtla Gutiérrez aterrizó en Cancún a las cuatro de la tarde. Las recibió una brisa cálida qué auguraba buen clima, y Violeta parecía haberse adaptado al ambiente de inmediato. — ¡Hemos llegado! ¿Respiras esta calidez? Es la fricción de los cuerpos que producen los encuentros furtivos entre los estudiantes; electrifica el ambiente, y eso me vuelve loca — Exclamó Violeta, sonriendo con plenitud y girando sobre su eje con los brazos extendidos. — Te recuerdo que estamos aquí, antes que nada, en plan de aprendizaje. Ni creas que te la vas a vivir de fiesta, le prometí a tu madre que te iba a controlar. — ¿Lo dices de en serio? ¡Amiga por favor! Tienes que relajarte un poco ¿sabes? estaremos en todas las conferencias que podamos, pero también nos divertiremos, tenemos

