26. ¡Vendida!

2076 Palabras

Mariana intentaba abrir los ojos, pero por alguna razón no lo conseguía, sus párpados pesaban como si fueran grandes lápidas de piedra, intentó moverse, pero su cuerpo no le respondía, se sentía como presa dentro de un cuerpo que se negaba a obedecer. Se aterrorizó al darse cuenta de estaba consiente, podía escuchar y pensar, pero no entendía por qué su cerebro no ejercía ningún control sobre sus extremidades. Las lágrimas rodaron por sus mejillas cuando recordó el momento en que ese hombre colocó un pañuelo en la nariz de su hermana para dejarla inconsciente, y se la llevó en brazos haciendo caso omiso de sus gritos y de sus súplicas. Escuchó cuando una puerta se abrió e intentó moverse, pero no pudo. — ¿Todavía no despierta? — Preguntó una voz masculina. — No, a los pendejos se les p

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR