Y los meses pasaron hasta este presente. Tengo 8 meses de embarazo, estoy enorme y mi bebé que es un varoncito no ha parado de patearme en esta tarde de trabajo intenso en la tienda. Papá amaneció resfriado y un resfriado para un hombre es una experiencia con la parca, por lo que mamá debía estar hablando con el párroco para la tranquilidad de mi padre ya. Otra patada más mientras arreglo los enlatados y me preguntó si es que mi bebé aún sin nombre, será futbolista o quiere que haga lo correcto y le comunique a su padre que es padre. ¿No entiendes hijo que no hará diferencia si se entera ahora o cuando nazcas? Ni que pudiera verte en mi panza. Yo había tomado la decisión de contarle a Etienne cuando el niño naciera. No lo quería rondando por mí sin algo tangible a lo que aferrarse. Er

