La hora había llegado. Jaen estaba listo para dirigirse al comedor del castillo. Sus ropas eran negras con bordados plateados. En su cuello permanecía visible su piedra. Salió de su habitación en dirección a la de Scarlet. Al llegar tocó la puerta y la chica no tardó en salir, momento en el que ambos iniciaron el recorrido hacia el lugar de reunión. Esta llevaba un hermoso vestido sin mangas de color amarillo que llegaba hasta sus rodillas. Sus accesorios eran los mismos pero esta vez su cabello iba recogido con un moño en su parte de atrás. –¿Nervioso? –Susurró Jaen con una sonrisa en labios. Aunque antes no había respondido a semejante inquietud se sentía un poco más confiado ahora junto a la peliverde. –Últimamente siento que los reyes están demasiado tensos. –Recon

