Simone. Me levanté de un salto al sentir las gotas de sudor recorrer mi cuello, mi frente y otras zonas de mi cuerpo. Pasé mis manos por mi rostro para después levantarme de la cama e ir hasta el cuarto de baño y lavar mi rostro. Sufrí algún ataque de sudor y ni siquiera lo noté. Un golpecito en la puerta de mi habitación se hizo presente y terminé por abrirla para ver el cabello rubio de Sebastián frente a mí con una sonrisa. ¿Qué hacía en el departamento? ─Buenos días hermosa. ─Buenos días ─respondí. ─¿Estás enterada de lo que pasara en la noche de hoy cierto? ─preguntó sin abandonar esa sonrisa de su rostro. ─¿La pelea de Hal? ─Así es e incluso tengo mi día libre y Aarón vendrá por nosotros ─continuó hablando. ─Al menos que no quieras ir, no pasa nada. ─Sí, si iré ─respondí.

