Hal.
Una parte de mí aún seguía procesando el hecho de que una chica estuviera viviendo bajo mi techo y aunque podía decir que Simone no llego con esa aura de placer el cual pude apreciar en aquella chica hace ocho meses la cual su nombre estaba bloqueado por mi cerebro y gracias a eso solo podía decir aquella chica.
Pasé una de mis manos por mi cabello y recosté mi espalda al respaldar de mi cama para luego extender mi mano y tomar el mando de la televisión y continuar viendo alguna de las series que tenía a medias debido a las noches de peleas que tenía y llegaba más que destruido.
Empecé a pasar el aro del piercing de mi lengua por mis dientes y el sonido llamo la atención de Darth Vader ya que levantó su cabeza desde el suelo y soltó un ladrido a lo cual solté una pequeña risita.
Le di play a la serie y me mantuve apreciando todo ya que era una de investigaciones y tenía que descubrir quién era el asesino antes de llegar al capítulo en donde todo salía a la luz.
Una parte de mi quería levantarse de la cama y ver si Simone continuaba frente a la puerta del gimnasio que tenia en el departamento, pero estaba tan bien acostado que no pude levantarme.
No sé qué estuvo pasando por su cabeza ante el hecho de estar frente a esa puerta que levanto su curiosidad, quizás pensaba que tenía un cuarto de juegos como Christian Grey, pero estaba muy lejos de llegar a eso. Al menos que golpear un saco de arena frente a ella le resultara excitante.
Continué jugando con el aro de mi piercing ya que esto lo hacía cuando estaba concentrado en algo y de un momento a otro la canción Need to Know – Doja Cat se hizo presente y no tuve que pensarlo dos veces para saber de que lugar venia esa música, porque supe de inmediato que era de la habitación de Simone.
Tomé una de las almohadas y la coloqué sobre mi rostro tratando de impedir esa estúpida canción, pero aún seguía escuchándola.
Me levanté de la cama con pasos firmes y en cuanto abrí la puerta de mi habitación Darth Vader se levantó para salir conmigo. La música ahora se escuchaba mucho más alta de lo normal. Caminé por el pasillo y en cuanto coloqué mi mano en el pomo de la puerta ella se encontraba un poco abierta así que solo la abrí y me topé con Simone despaldas a mí.
Llevaba un pantalón corto, una sudadera en color n***o con capucha y se encontraba moviendo su cuerpo al ritmo de la música mientras cantaba que la ahorcaran y todas esas cosas extrañas que decía la canción.
Desvié mi mirada desde sus pies y empecé a subir por sus esbeltas piernas pálidas, su firme trasero, su cabello n***o a la altura de sus hombros y luego me recosté sobre el marco de la puerta para después cruzar mis brazos frente a mi pecho y sonreír.
Darth Vader soltó un ladrido y en ese momento ella se volteó a nosotros y soltó un grito logrando que la ropa que tenía en sus manos cayera al suelo y entre esa ropa se encontraba un sujetador rojo.
─¡Oh por Dios! ─gritó. ─¿Hace cuánto estas parado ahí?
─Lindo sujetador ─contesté con una sonrisa y ella se agachó para tomar la ropa y el sujetador.
─Te hice una pregunta Hal.
─Técnicamente desde que empezaste a cantar que te ahorcarán y todas esas cosas ─respondí. ─No pensé que fueras de esas chicas.
Ella abrió sus ojos como platos y me lanzó el sujetador o quizás no cayó en cuanta d lo que llevaba en la mano porque ante el hecho de que lo atrapé en el aire soltó otro grito y se acercó a mí para arrebatármelo de las manos.
─¿Qué haces aquí? ─preguntó. ─Este es mi espacio personal.
─Estaba tratando de ver una serie, pero gracias a tu música extraña no podía concentrarme e investigar quien es el asesino y mucho menos escuchar lo que dicen.
─Eres irritante ─soltó.
─No, tú eres la irritante pequeña cosa ─me di la vuelta y empecé a caminar hacia el pasillo para llegar a la cocina y pude escuchar sus pasos tras de mí.
─¿Cómo te atreves a llamarme de esa manera?
Me di la vuelta y no tenía idea de que ella estaba más cerca de lo que imaginaba ya que su rostro chocó con mi pecho y luego levantó sus ojos verdes para dar a los míos.
»─Lo siento ─murmuró para después alejarse.
Me mantuve observándola y luego me di nuevamente la vuelta para entrar a la cocina. Abrí la lacena y saqué una bolsa de patatas, la abrí y llevé un par a mi boca para luego recostar mi cuerpo a la isla de la cocina.
─¿Qué quieres? ─pregunté en su dirección. ─¿Por qué me sigues?
─No… no te estoy siguiendo arrogante.
Señalé el lugar en donde se encontraba de pie y luego me señalé a mí para después masticar una patata.
─Estás a casi dos metros de mí y eso implica acoso ─solté.
─Por dios Hal, solo he venido por agua. ─caminó hasta la refrigeradora y tomó un baso para llenarlo de agua y darle un largo trago.
─Deberías cambiar tu gusto musical ─continué hablando.
─¿A qué te refieres?
─Esas canciones… ─negué con la cabeza. ─No son muy buenas.
Ella recostó su espalda al refrigerador y luego cruzo sus brazos frente a su pecho para observarme de arriba abajo.
─¿Qué caracterizas bueno?
─Muchas cosas ─respondí. ─¿Seguimos hablando de música?
─Que asco. ─rodó los ojos y no pude evitar sonreír.
─Nothorious B.I.G, Eminem, Chris Brown, The Neighbourhood, entre otros ─me encogí de hombros.
─Solo he escuchado a The Neighbourhood.
Caminé hasta ella y le tendí la bolsa de papas para pasar por su lado.
─Deberías empezar a cambiar tu playlist Hannah Montana ─añadí.
Caminé por el pasillo hasta llegar a mi habitación y en cuanto estuve a puno de entrar la voz de Simone me detuvo.
─Podemos hacer algo así como compartir nuestras tres canciones favoritas ¿te parece?
Mostré una sonrisa y me volteé hacia ella.
─Regla uno.
─No vamos a volvernos amigos o algo así gruñón ─soltó.
─No quiero ─dije antes de entrar a mi habitación.
En cuanto estuve dentro de ella tomé lugar nuevamente en la cama y pude apreciar que mi teléfono se encontraba encendido avisándome de que se encontraba una llamada entrante así que lo tomé y se trataba de Sebas, mi mejor amigo.
─¿Qué pasa? ─contesté.
─En unos minutos estaremos en tu departamento para festejar que ya estás cerca de llegar a Las Vegas.
─¿A que te refieres con estaremos? ─pregunté. ─¿De quienes hablas?
─Aarón, Ashley y yo idiota ¿Quién más?
─Bueno, los espero ─dicho esto Sebas colgó así que me levanté de la cama y empecé a caminar hacia el baño.
Me deshice de mi pantalón y bóxer y me adentré a la ducha para estar algo presentable para cuando llegaran mis amigos. Por un momento olvide que Simone se encontraba aquí y que ellos la conocerían, pero ya qué y además estaba seguro que ella prefería estar en su habitación encerrada destruyendo sus oídos con esas canciones extrañas.
Solo esperaba que a Ashley no le dieran alguna de esas locuras en donde sus celos llegaban a más ya que ella y yo tuvimos una especie de relación hace un año y solamente duro dos meses, pero ella seguía tras de mí. Supongo que embriagarte y dormir con la hermana de tu mejor amigo no es nada bueno y sobre todo que ella fuera cinco años menor que tú es mucho peor.
Pero dejaría en claro que Simone era mi inquilina, nada más y así sería hasta el día que ella regresaría a Reino Unido con todas sus maletas, canciones extrañas y esos ojazos verdes.