CAPÍTULO 4.

1357 Palabras
Simone. Una parte de mí no se encontraba del todo muy convencida ante el hecho de que ese extraño buen trato en el que Hal y yo habíamos tenido hace minutos y estaba muy segura que todo lo que me esperaba de hoy en adelante no sería bueno. Hal gritaba problemas, pero no simples problemas, él gritaba de esos que podrían destruirte en un gran paso. Solté un suspiro y coloqué la bolsa de papas en la isla de la cocina para empezar a caminar hacia mi habitación y en cuanto entré no pude evitar mostrar una sonrisa al ver lo hermosa que se encontraba Estaba muy feliz por mi nuevo puesto de trabajo y esa era la razón por la cual decidí soportar los desplantes del gruñón que ahora tenía por compañero. Tomé lugar en mi casa y extendí mi mano hasta la mesita de noche para tomar mi teléfono y enviarle un mensaje a mi mejor amiga. Simone: Hola, he encontrado departamento y ya arreglé mi habitación. Espero vernos pronto amiga. Le di enviar y recliné mi cabeza en la almohada para descansar un poco ya que mi cuerpo me lo estaba pidiendo y sin pensarlo dos veces me dejé consumir por el sueño. # Unos gritos, ladridos y risotadas me despertaron del todo así que me senté sobre la cama y pasé una de mis manos por mi rostro y luego por mi cabello para tratar de despertarme un poco. ─¡Eres un idiota Aarón! ─gritó la voz de un chico que no era Hal. Mi cabeza solo me dijo que me levantará y llegara hasta ese lugar de donde eran provenientes los gritos, pero otra parte de mi se mantuvo esperando que las voces cesarán, pero luego la voz de una carcajada se hizo presente. ─¿Debería salir? ─me hice la pregunta y solo escuché el sí que mi cerebro contestó. Me levanté de la cama y sin pensarlo ya estaba caminando por el largo pasillo que llevaba a la enorme sala y en cuanto estuve en ella me sentí muy vulnerable frente a dos chicos, una chica y Hal quien ahora tenía sus ojos en mí. Un chico rubio de ojos verdes estaba frente a la enorme televisión en donde el juego Mortal Combat X se encontraba en la pantalla y a su lado estaba un chico de piel canela, unos rizos cafés sobre su frente y ojos cafés. Luego pasé mi mirada a Darth Vader quien estaba en el suelo y luego a la mesa del comedor en donde una chica rubia estaba sentada en una silla frente a más de veinte líquidos de uñas. Hal estaba en uno de los sofás con una cerveza en su mano y al ver como los observaba a todos se levantó para caminar hasta a mí. ─Chicos ─habló Hal. ─Ella es una inquilina, su nombre es Simone y... ─¿De cuándo acá tienes inquilinos? ─preguntó la rubia. ─O mejor dicho ¿Desde cuándo tienes inquilina mujer en tu departamento? Hal se volteó a ella y la observó de arriba a abajo para después llevar su cerveza a sus labios. ─¿No crees que deberías presentarte o algo así? La chica rodó los ojos y luego negó con la cabeza. ─Acabo de pintar mis uñas ─respondió. Caminé hasta ella y le mostré una sonrisa. ─Soy Simone Beckham. ─dirigí mi mirada a los chicos quienes seguían observándome. ─Mucho gusto a todos, solo estaré aquí hasta finalizar el año. ─Soy Sebastián ─se levantó el rubio y caminó hasta a mí para tenderme su mano la cual acepté. ─Yo soy Aarón ─esta vez habló el moreno. ─Y ella es Ashley ─Sebastián señaló a la rubia. ─Mi hermana menor. Asentí y observé a Hal quien tomó lugar nuevamente en el sofá y empezó a pasar su mano derecha por el lomo de Darth Vader. No tenía idea de cómo tenía que actuar frente a estos chicos y por lo que Hal mostró a él le importaba mucho menos. ─¿Eres británica? ─preguntó Sebastián y asentí lentamente. ─Me encanta el acento británico, es como si su idioma fue aparte del de nosotros, aunque el de Hal me gustaba mucho la verdad. Dirigí mi mirada a Hal y el tenía sus ojos en Darth Vader, peor al momento en que Sebastián menciono su nombre levanto la mirada y lo observó. Caminé hasta el Sofá y tomé lugar a su lado, sus ojos azules dieron a los míos y sé que él estaba consciente de lo que quería preguntarle, pero el hecho de que su expresión no mostraba felicidad o algo así no supe cómo proceder. ─Suéltalo pequeña cosa ─habló y no pude evitar sonreír. ─¿De dónde eres? ─Vancouver ─respondió sin dejar de observar a Darth Vader. ─Canadá. ─¿Qué hiciste para terminar aquí en Pennsylvania? ─Regla dos ─contrataco. ─Solo quiero saberlo, no se si eres un asesino que salió de Canadá huyendo por sus crímenes. Hal soltó una risita nasal y luego reclinó su espalda al sofá para cruzar una de sus piernas sobre la otra y llevar la cerveza a sus labios y darle un largo trago. ─Soy boxeador ─contestó. ─Los chicos que golpean a otros y… ─Sé lo que es un boxeador. ─Pensé que no ya que eres así tan… ─me observó de arriba abajo y luego mantuvo sus ojos sobre los míos. ─Tan tú. ─Gracias por tu alago Hal ─respondí con una sonrisa. Aarón soltó un grito ante el hecho de que Sebastián le estaba ganando y Darth Vader se levantó para empezar a ladrar en su dirección por lo que Hal tuvo que calmarlo. ─¿Explícame por qué Chewbacca me odia? ─preguntó Aarón. ─Eres el que más grita al estar aquí y el solo me permite a mi gritar así que empecemos por ese hecho y terminemos por la razón de la cual te odia ─contestó Hal. Sebastián dirigió su mirada a mi y me mostró una sonrisa a lo que le respondí de igual manera. ─¿A que te dedicas Simone? ─preguntó Aarón. ─Trabajo en una editorial, soy editora. ─¿Eso no es aburrido? ─preguntó y negué con la cabeza. Hal tomó lugar nuevamente a mi lado y colocó su codo en el brazo del sofá para apoyar su barbilla en la palma de su mano y pude sentir como sus ojos estaban en mí. ─No si es algo que te gusta ─respondí. Aarón asintió y continuo con su mirada en la televisión mientras seguía jugando. ─¿Te gusta leer cierto? ─preguntó Sebastián. ─Mucho. ─A mi igual ¿Cuál fue el primer libro que leíste? ─preguntó. Arrugué mis cejas tratando de pensar exactamente en esa respuesta ya que no lo recordaba con exactitud y luego respondí con lo primero que llegó a mi cabeza. ─Harry Potter ¿y tú? ─Creo que ese ya que no lo recuerdo bien. ─Conversación de idiotas ─soltó Hal y se levantó del sofá para caminar hacia la cocina y pude ver que Ashley se levantó de la mesa y fue tras él. No necesitaba tres dedos de frente para entender que algo pasaba entre ellos o había pasado. Aunque la actitud de Hal decía lo contrario podía ver en los ojos de Ashley que si había ocurrido algo y que ella no podía olvidarlo. Escuché la risita de Ashley y desvié la mirada a Darth Vader quien se encontraba a mis pies y empecé a pasar mi mano por su pelaje, sus ojos de colores dieron a los míos y mostré una sonrisa. Era tan hermoso. Igual que el dueño ¿a qué no? Aarón y Sebastián se encontraban jugando, mientras que Ashley y Hal estaban en la cocina y ya estaban tardando así que supuse que esto era el significado de las dos primeras reglas de Hal. Él estaba acostumbrado a estar rodeado de sus amigos, las fiestas y chicas o quizás una chica en especifico que venía siendo Ashley. Me mantuve observando como Sebastián y Aarón jugaban entre ellos y no pude evitar soltar una que otra risita al ver como Sebastián le estaba ganando a Aarón.
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