Capitulo Treinta: " Quédatelo. " KENJI HILXMAN Al fin me dejaron pasar a la habitación con Fabiola. La luz era tenue, apenas filtrada por las persianas cerradas. Un monitor marcaba el ritmo de su corazón, constante y parejo. Eso me tranquilizó un poco. Seguía inconsciente, con una palidez que no era la suya y los labios partidos, como si toda su fuerza se hubiese drenado en el intento de traer a nuestro hijo al mundo a pesar de que fue una cesárea. Mi garganta ardía. Apreté los puños con rabia muda. Ella estaba allí, quieta… y yo no podía hacer nada más que mirar. Me dijeron que todos se habían ido ya a la habitación de Lyra. Que ella misma había ido a ver a sus hijas a los cuneros. Y me pregunté si yo debía hacer lo mismo… si debía ir a ver a Nicklas. Si podía. Tuve miedo. Miedo re

