Capítulo Treinta y Uno: " Lo Prometo " LYRA KINGAHAN —¿Cuánto tiempo ha pasado? He perdido la noción… —tarareé en voz baja, con una sonrisa tenue, mientras acomodaba con cuidado a mi pequeña para que pudiera tomar el pecho con tranquilidad. La luz del atardecer se colaba por la ventana de la habitación del hospital, tiñendo las paredes de un color anaranjado cálido. Afuera se oía el distante ruido de autos, voces apagadas en el pasillo, y el ocasional pitido de una máquina monitora. Pero todo eso se desvanecía cuando miraba a mi bebé aferrarse a mí con sus manitas diminutas, tan delicadas, tan suaves. Sebastián alzó la vista desde su computadora portátil. Hizo una expresión pensativa, como si también hubiera perdido la cuenta del tiempo, y luego me miró con ternura. —Cinco semanas —di

