Sacarse toda la pintura le llevó bastante trabajo. Cómo pudo ponerse así. Luego de la ducha, eligió un chandal cómodo y calzado acorde. Era una cena para relajarse, y lo necesitaba. Ni bien salió por la puerta del camper, se topó de frente con Luna y Sol, los perros de Vince. - Otra vez ustedes aquí!. - les dijo Lyz con carinño. Imaginaba que otra vez estaban al cuidado de su hermano. Se encaminó hacia la casa. Todas las luces estaban prendidas. Al entrar a la cocina por la puerta de atrás se encontró a su hermano dando los últimos toques a una ensalada. - Hola! Te preguntaría si necesitas ayuda pero, no me atreverías, sabes que solo tu eres el experto en cocina aquí.- Dijo Lyz alegre. - Hola! Ahora si se ve tu rostro hermanita. Cómo te sientes? - Dijo Martin que mientras le

