Massimo De Luca Sus ojos están muy abiertos y sus manos están ante ella, levantadas como si me pidiera una pausa. —Hagamos una pausa por un segundo, por favor. El tono es casi un ruego, pero a la vez se escucha firma. Asiento como si no pudiera hacer más que eso. Todavía intento controlar mi respiración. —Primero que todo, me siento mucho mejor. Creo que necesitaba ese descanso que tuve, no recordaba la última vez que dormí tan profundamente. Que lo diga con tanta calma me hace sentir horrible. Quisiera pensar que no puedo adjudicarme todos los problemas por los que pasó, pero eso sería el mayor error de todos. Sí es mi culpa si me fui de su vida sin mirar atrás, sin proveerle una manera real de contactarme. Yo fui quien la dejó embarazada y ella tuvo que lidiar con todo porque no ten

