—No sé, hombre. Solo hago lo que se me dice, y eso es encontrar a la perra y traerla de vuelta sin daño —dijo renegado uno. —¿Traerla de vuelta sin daño? —dijo Wyatt confundido—. ¿Qué quieren con ella? —Todo lo que sé es que él decía que necesitaba su poder y que ella sería toda suya. Está obsesionado con ella. —¡Amigo, qué carajo! ¡Estás muerto! —renegado dos dijo y con eso, Wyatt extendió su garra y trazó una línea en su muslo hasta su arteria. La sangre comenzó a brotar—. ¡Me voy a desangrar! ¡Detén la hemorragia! —Todo lo que hizo Wyatt fue tomar cinta adhesiva y sellar su boca, luego se volvió hacia el otro renegado que estaba muy pálido. —Continúa —dijo Wyatt peligrosamente. —Ella nació bajo la Luna llena o algo así y su línea de sangre es rara o algo así. Sinceramente, dejé de

