—Hablando de comida, el plato especial de Navidad de tu tía en el restaurante es pastel de carne con arce.
—¿Por qué? —se estremeció un poco asombrada.
—No lo sé, pero la gente lo está comprando y le gusta mucho aparentemente.
—¿Ya lo probaste? —le preguntó a su hermana.
—Ni loca lo haría. El pastel de carne debería tener salsa o salsa de tomate. Eso es todo, ninguna otra cosa rara más. —Twila claramente no estaba impresionada.
—A Nick definitivamente le gustaría el de arce. —consideró ella sobre su jefe. —, no sé si lo he visto pasar un día entero sin comer algún tipo de dulce en el día. Sus facturas del dentista deben ser astronómicas. No quisiera estar en sus zapatos.
—Has estado hablando de él toda la mañana.
—Solo es que me dejó desconcertada con lo que ha hecho este fin de semana. —tomó una respiración profunda. —, incluso le conté sobre Kash y Candy.
—¿Qué pensó? Tengo curiosidad por saber la opinión del imbécil. —sonrió Twila.
—Ofreció enviarle a Kash una caja de dulces sorpresa.
—Kash estuvo en la panadería ayer preguntando cuándo volverías a casa. Intenta hacerlo de manera casual, pero se nota que todavía está interesado.
—Que se largue. —Grier se apartó del manotazo de su madre. —, se acostó con mi prima y la dejó embarazada.
—¡Hace trece años!
—Mamá. —rodó los ojos ante las palabras de su madre. —, el fin de semana siguiente, me dio un anillo de promesa en el lugar donde perdimos nuestra virginidad juntos solo dos meses antes.
—Apenas tenías diecisiete. No deberías haber estado teniendo relaciones de todos modos. —insistió su madre.
—Cierto. Es por eso que tú y Twila apenas se llevan dieciocho años. —se burló de su madre. —, en un pueblo tan pequeño cuando los inviernos son tan fríos, solo tienes unas pocas actividades en las que puedes participar y hay solo tantos paseos en heno bebiendo chocolate caliente que una chica puede soportar antes de necesitar otras formas de mantenerse caliente.
—¿A poco no? —Twila le guiñó un ojo a su esposo que regresaba por el pasillo. —, ¿Qué te tomó tanto tiempo?
Él lanzó un teléfono a Grier. —Esto estaba sonando como loco en el fondo de tu bolsa de la computadora portátil. Me tomó una eternidad encontrarlo. Supuse que debía ser importante, ya que no dejaba de sonar.
—Es mi celular del trabajo y debería haberlo apagado. —gimió con impaciencia Grier mientras miraba la cantidad de llamadas perdidas tanto de Meg como de Nick.
—No lo contestes. —Twila la instó con los ojos bien abiertos.
—Si papá te estuviera llamando en vacaciones y supieras que era trabajo?
—Lo contestaría. —Twila se dejó caer resignadamente hacia atrás contra el sofá. —, pero no me gustaría.
Intentó llamar a Meg primero, pero la llamada fue enviada inmediatamente al buzón de voz. Con su madre, hermana y cuñado mirando, llamó a Nick en altavoz. Nunca habían conocido a su jefe. Ni siquiera habían escuchado su voz. Cruzó los dedos y rezó para que no fuera su peor faceta.
—Jesucristo, ¿cuánto maldito tiempo duró tu vuelo que no pudiste contestar el teléfono?
Y ahí estaba él en todo su esplendor de imbécil. Grier rodó los ojos.
—Mi bolsa de la computadora portátil estaba en la parte trasera del camión, y no escuché el teléfono sonar porque es donde pongo mi teléfono del trabajo. Estoy de vacaciones, Sr. Santos. —Apretó los dientes. —, lo que significa que estoy usando mi teléfono celular personal.
—¿Todavía está en modo avión porque tampoco lo estás contestando?
—En realidad. —Soltó una risita. —, lo está. ¿Qué quieres?
—El apéndice de Meg se rompió. Justo aquí en la maldita oficina.
Cerró los ojos y se dejó caer contra los cojines del sofá como lo hizo su hermana, —No.
—Sí. Tenía dolor en el abdomen, pero estaba demasiado asustada para decírmelo y se desplomó justo frente a mi escritorio mientras me traía un café. Café por todas partes y está mezclado con vómito porque cuando se despertó, comenzó a vomitar. Luego los paramédicos pisotearon con sus botas sucias y empapadas de nieve por todo el maldito lugar. Mi oficina parece una escena de antes de un comercial de aspiradoras. He estado tratando de revisar tus contactos para encontrar al servicio de limpieza especializado que contrataste la vez que se rompieron las aguas de la mujer embarazada en mi oficina. Creo que preferiría ver eso otra vez que el vómito y los espasmos de Meg.
—¿Cómo está Meg? —le recordó que había una persona involucrada.
—En cirugía. Ya pagué todas las facturas y le dije al cirujano que si moría, pagaría los honorarios legales de la familia para demandarlo. Estará bien.
La boca de su madre formó una o mientras sus cejas se arqueaban alto ante la forma insensible en que el jefe de Grier estaba hablando de su empleada.
—Llamaré al hospital y me informaré sobre ella. Me encargaré de llamar a la empresa de limpieza pero tendrás que estar fuera de la oficina para que puedan hacer su trabajo porque les das miedo. Trabaja en la sala de juntas hasta que terminen. También llamaré a Recursos Humanos para ver si hay alguien que pueda cubrir mi escritorio. —ya estaba enviando un mensaje mientras charlaba con la chica con la que había compartido quejas sobre la actitud de Nick en la empresa de limpieza. Ofreció duplicar la tarifa regular. La mujer pidió el triple. Hecho. —, la empresa de limpieza está en camino.
—Grier, apenas tolero a Meg, por el amor de Dios, joder. No quiero a una de esas otras cabezas huecas que me envía Recursos Humanos.
Sus palabras la hicieron reaccionar y volvió en sí. —¡No! No voy a volver. ¡Es Navidad y la voy a pasar con mi familia!
—Está bien. Iré a ti. Puedo trabajar desde cualquier lugar. Necesito a mi asistente principal. ¿Recuerdas de qué hablamos ayer?
—Estoy de vacaciones. No quiero trabajar.
—Recuperarás tu tiempo libre en el Año Nuevo.
—No.
—Bono de diez mil.
Grier vio cómo los ojos de Twila se abrían con incredulidad y su madre le agarraba el brazo.
—Cuarenta.
—Veinticinco.
—Estás loco. ¿Te das cuenta de que este pueblo es un destino navideño, verdad? La gente viene de todas partes para pasar las fiestas aquí por la granja de árboles, la pista de esquí, el lago que está completamente congelado y así hay patinaje y pesca en el hielo. Es como esas películas navideñas que pasan en la tele. No hay forma de que encuentres un lugar para quedarte aquí en Coldreach. —ya estaba lamentando perder los veinticinco mil del bono. Se decía a sí misma que era el dinero en lo que estaba pensando, y no que estaba extrañamente adicta a su comportamiento malvado y queriendo tenerlo cerca para distraerse de cómo su corazón dolía por Hazel.
—En realidad, tenemos una habitación que aún no está reservada. —dijo Twila. —, es la habitación más pequeña y está en la parte superior del B&B, así que hay como cuatro pisos de escaleras, pero…
Grier le lanzó a su hermana una mirada que debería haberla matado en el acto, pero su hermana sonreía como una maniaca. Su madre rebotaba emocionada en el sofá. ¿Tú también, traidora?
—La tomaré. No necesito mucho. Necesito a mi maldita asistente. Estoy arreglando mi vuelo ahora. Nos vemos en unas horas.
La llamada terminó y ella se volvió hacia su hermana con acusación a pesar del cosquilleo en su corazón. —¿Qué acabas de hacer?