Cuando terminamos de vestirnos, nos despedimos con un beso y cada quien se fue a su trabajo Al llegar a mí consultorio me apresure pues pronto llegarían una cita Después de horas de trabajo salí e iba directo al estacionamiento cuando me encontré con Santiago —hola Alice— saludó sonriendo —hola—respondí amablemente —¿tienes tiempo para ir a cenar? — preguntó —ya cené— contesté con media sonrisa —¿o a tomar un trago? — preguntó riendo —bueno, solo uno, esta vez uno— no evité empezar a reír —bueno— respondió con una sonrisa Ya no fuimos al mismo bar, y empezamos a platicar sobre nuestro trabajo y lo mucho que nos gustaba Después de un rato noté que mientras más platicábamos, más se iba acercando a mí y cuando están a punto de besarme puse m

