9 de Junio. Me bajo del auto con cuidado mientras Adam carga un bolso que habían llevado con mi ropa. Quiso ayudarme pero me negué, yo podía caminar solo, me dolía el abdomen nada más. Pasamos por el porche y él abrió la puerta encontrándome con toda mi familia y un gran grito de bienvenida. —Estamos muy contentos de que estés bien—dijo mi mamá y me abrazó mientras yo buscaba con la mirada a Ana, cuando la encontré hice a un lado a mi mamá y caminé hacia ella. —Ana, Dios mío ¿estas bien? —asintió y yo la abracé. —Sí, Lori estoy muy bien, gracias a Dios no fue para tanto ¿tu como estas? —Me separé y la vi a los ojos—créeme, estoy bien—sonrió y la volví a abrazar. —Yo también estoy bien, viva que es lo importante—asintió y Cesar hizo a un lado a Ana para tomar su lugar. —Qué alegría

