v.

1801 Palabras
  .:. CHAPTER FIVE .:. ( WORRIED GRANDMA ) EL SEÑOR CROUCH Y los otros magos del Ministerio estaban acercándose. -¿Quién de ustedes lo ha hecho? -dijo bruscamente, fulminándolos con la mirada- ¿Quién de ustedes ha invocado la Marca Tenebrosa? -¡Nosotros no hemos invocado eso! -exclamó Lyra. -¡No mientas, Black! -grito el señor Crouch- Siguiendo los pasos de tu fugitivo padre... -Barty... -susurró una bruja vestida con una bata larga de lana- Son niños, Barty. Nunca podrían haberlo hecho... -Diganme ¿de dónde ha salido la Marca Tenebrosa? -preguntó apresuradamente el señor Weasley. -De allí -respondió Hermione señalando el lugar del que había partido la voz- Estaban detrás de los árboles. Gritaron unas palabras... un conjuro. -Demasiado tarde -dijo sacudiendo la cabeza la bruja vestida con la bata larga de lana- Se han desaparecido. -No lo creo -declaró Amos Diggory, el padre de Cedric- Nuestros rayos aturdidores penetraron en aquella dirección, así que hay muchas posibilidades de que los hayamos atrapado... El señor Diggory alzó la varita, fue hacia el borde del claro y desapareció en la oscuridad. Al cabo de unos segundos lo oyeron gritar: -¡Sí! ¡Los hemos capturado! ¡Aquí hay alguien! ¡Está inconsciente! Es... Pero... ¡caray! -¿Has atrapado a alguien? -le gritó el señor Crouch- ¿A quién? ¿Quién es? Oyeron chasquear ramas, crujir hojas y luego unos pasos sonoros hasta que el señor Diggory salió de entre los árboles. Llevaba en los brazos a Winky. -Esto... es... imposible -balbuceó- No... Rodeó al señor Diggory y se dirigió a zancadas al lugar en que éste había encontrado a Winky. -¡Es inútil, señor Crouch! -dijo el señor Diggory- No hay nadie más. Pero el señor Crouch no parecía dispuesto a creerle. Lo oyeron moverse por allí, rebuscando entre los arbustos. -Es un poco embarazoso -declaró el señor Diggory- La elfina doméstica de Barty Crouch... Lo que quiero decir... -Déjalo, Amos -le dijo el señor Weasley en voz baja- ¡No creerás de verdad que fue la elfina! La Marca Tenebrosa es una señal de mago. Se necesita una varita. -Sí -admitió el señor Diggory- Y ella tenía una varita. -¿Qué? -Aquí, mira -Diggory cogió una varita y se la mostró- La tenía en la mano. De forma que, para empezar, se ha quebrantado la cláusula tercera del Código de Usó de la Varita Mágica: «El uso de la varita mágica no está permitido a ninguna criatura no humana.» Ludo Bagman se apareció justo al lado del padre de Ron. Parecía despistado y sin aliento. Giró sobre si mismo, observando con los ojos desorbitados la calavera verde. -¡La Marca Tenebrosa! ¿Quién ha sido? ¿Los han atrapado? ¡Barty! ¿Qué sucede? El señor Crouch había vuelto con las manos vacías. -¿Dónde has estado, Barty? -le preguntó Bagman- ¿Por qué no estuviste en el partido? Tu elfina te estaba guardando una butaca... ¡Gárgolas tragonas! -He estado ocupado, Ludo -respondió el señor Crouch- Hemos dejado sin sentido a mi elfina. -¿Sin sentido? ¿Qué quieres decir? Pero ¿por qué...? De repente, Bagman comprendió lo que sucedía. Levantó la vista hacia la calavera, luego la bajó hacia Winky y terminó dirigiéndola al señor Crouch. -¡No! -dijo- ¿Winky? ¿Winky invocando la Marca Tenebrosa? ¡Ni siquiera sabría cómo hacerlo! ¡Para empezar, necesitaría una varita mágica! -Y tenía una -explicó el señor Diggory- La encontré con una varita en la mano, Ludo. Si le parece bien, señor Crouch, creó que deberíamos oír lo que ella tenga que decir. -¡Enervate! Winky se movió lánguidamente. Abrió sus grandes ojos de color castaño. -¡Elfina! -dijo severamente el señor Diggory- ¿Sabes quién soy? ¡Soy miembro del Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas! Como ves, elfina, la Marca Tenebrosa ha sido conjurada en este lugar hace tan sólo un instante ¡Y a ti te hemos descubierto un poco después, justo debajo! ¡Si eres tan amable de darnos una explicación...! -¡Yo... yo... yo no lo he hecho, señor! -repuso Winky jadeando- ¡Ni siquiera hubiera sabido cómo hacerlo, señor! -¡Te hemos encontrado con una varita en la mano! -gritó el señor Diggory. -¡Eh... es la mía! -exclamo Harry- ¡Se me cayó! -¿Que se te cayó? -repitió el señor Diggory, extrañado- ¿Es eso una confesión? ¿La tiraste después de haber invocado la Marca? -No se estúpido -dijo Lyra- ¿Como Harry Potter quien perdio sus padres gracias a Voldemort iba a invocar la marca tenebrosa? -No digas su nombre. -Voldemort, Voldemort, Voldemort -repitio la rubia. -Así que -dijo el señor Diggory- la encontraste tú, ¿eh, elfina? Y la cogiste y quisiste divertirte un rato con ella, ¿eh? -¡Yo no he hecho magia con ella, señor! ¡Yo... yo... yo sólo la cogí, señor! ¡Yo no he conjurado la Marca Tenebrosa, señor, ni siquiera sabría cómo hacerlo! -¡No fue ella! -intervino Hermione- ¡Winky tiene una vocecita chillona, y la voz que oímos pronunciar el conjuro era mucho más grave! -Dice la verdad -ayudo la rubia- La voz que pronunció el conjuro era humana. -Bueno, pronto lo veremos -gruñó el señor Diggory- Hay una manera muy sencilla de averiguar cuál ha sido el último conjuro efectuado con una varita mágica. ¿Sabías eso, elfina? El señor Diggory volvía a levantar su varita y juntaba la punta con el extremo de la varita de Harry. -¡Prior Incantato! Una calavera con lengua en forma de serpiente surgió del punto en que las dos varitas hacían contacto. -¡Deletrius! -gritó el señor Diggory- ¡Bien! -¡Yo no lo he hecho! -chilló la elfina- ¡No he sido, no he sido, yo ni siquiera sabría cómo hacerlo! ¡Soy una elfina buena, no uso varita, no sé cómo se hace! -Oh por favor -dijo Lyra poniendose frente a la elfina- Dejenla en paz, esta diciendo la verdad. -Correte de en medio, niña -dijo el señor Diggory dispuesto a empujarla. -Si te atreves a tocarme un solo pelo no creo que a mi padre fugitivo le guste -dijo Lyra levando una ceja en su dirección. -Winky -dijo el señor Weasley- ¿dónde exactamente encontraste la varita mágica? -Yo... yo la he encontrado... la he encontrado ahí, señor... Ahí... entre los árboles, señor. -¿Te das cuenta, Amos? -dijo el señor Weasley- Quienesquiera que invocaran la Marca podrían haberse desaparecido justo después de haberlo hecho, dejando tras ellos la varita de Harry. Una buena idea, no usar su propia varita, que luego podría delatarlos. Y Winky tuvo la desgracia de encontrársela un poco después y de haberla cogido. -¡Pero entonces ella tuvo que estar muy cerca del verdadero culpable! -exclamó el señor Diggory- ¿Viste a alguien, elfina? -No he visto a nadie, señor... A nadie. -Amos -dijo secamente el señor Crouch- soy plenamente consciente de que lo normal, en este caso, sería que te llevaras a Winky a tu departamento para interrogarla. Sin embargo, te ruego que dejes que sea yo quien trate con ella. -Puedes estar seguro de que será castigada -agregó el señor Crouch fríamente. -¡Usted no la puede castigar si ella es inocente! -dijo Lyra. -Winky se ha portado esta noche de una manera que yo nunca hubiera creído posible -dijo despacio- Le mandé que permaneciera en la tienda. Le mandé permanecer allí mientras yo solucionaba el problema. Y me ha desobedecido. Esto merece la prenda. -¡No! -gritó Winky- ¡No, amo! ¡La prenda no, la prenda no! -Usted es una persona horrible, que solo le importa su... -la mano del señor Weasley se poso en el hombro de Lyra en señal de que guardara silencio. -Bien, creo que me llevaré a los míos a la tienda, si no hay nada que objetar. Amos, esa varita ya no nos puede decir nada más. Si eres tan amable de devolvérsela a Harry... El señor Diggory se la devolvió a Harry, y éste se la guardó en el bolsillo. -Vamos -les dijo en voz baja el señor Weasley. -¿Qué le va a pasar a Winky? -preguntó Hermione, en cuanto salieron del claro. -Oh no lo se -dijo Lyra apretando los puños- Pero esto no se va a quedar asi, voy a hablar con mi abuelo y... -¿Qué ocurrió con los otros? -pregunto el señor Weasley cortando a la rubia. -Los perdimos en la oscuridad -explicó Ron. ↺ CON LA LUZ DEL ALBA, regresaron por Ottery St. Catchpole hacia La Madriguera, hablando muy poco porque estaban cansados y no pensaban más que en el desayuno. Cuando doblaron el recodo del camino y La Madriguera apareció a la vista, les llegó por el húmedo camino el eco de una persona que gritaba: -¡Gracias a Dios, gracias a Dios! La señora Weasley, que evidentemente los había estado aguardando en el jardín delantero, corrió hacia ellos, todavía calzada con las zapatillas que se ponía para salir de la cama, la cara pálida y tensa y un ejemplar estrujado de El Profeta en la mano. -¡Arthur, qué preocupada me han tenido, qué preocupada! -le echó a su marido los brazos al cuello -Estan todos bien -murmuraba la señora Weasley como ida, soltando al señor Weasley y mirándolos con los ojos enrojecidos- Lyra, cariño, tu abuela esta adentro, esta muy preocupada... Lyra se adentro a la casa corriendo y fue recibida por los brazos de Porpentina. -Por Dios, Lyra -dijo aún sin cortar el abrazo- No sabes lo preocupados que nos tenias. Tu abuelo casi va en tu busqueda. -Estoy bien, abuela, lo prometo. -¿Lo prometes? -preguntó Tina soltando a la rubia del abrazo. -Si, en una pieza -rio. -Quiero que vuelvas a casa, Newt quiere verte, y estoy segura que Rolf debe estar muriendo de los nervios. -Bien, busco a Apolo, mi baul y nos vamos. -Yo busco tu baul, amor, anda tranquila. Lyra salio al patio para encontrarse con Apolo corriendo al gato de Hermione, pero cuando la vio salio corriendo mientras ladraba. -Hola Polito -dijo acariciando la cabeza de su mascota- Nos vamos a casa. -¿Te vas? -preguntó la voz de Hermione detrás de ella. -Si, mi familia esta preocupada y estoy segura que Papá ya debe haber enviado una carta, asi que... -Me voy a aburrir estando aqui sin ti -confesó Hermione. -Ven conmigo -dijo Lyra levantando los hombros- La propuesta de fin de curso aún no expiro. ¿Vas a venir? -¿Y perderme tu inmensa biblioteca? -dijo Hermione- Ni lo pienses, esperame que voy a buscar mi baul.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR