.:. CHAPTER THIRTEEN .:.
( HARRY )
-REALMENTE ME GUSTARÍA PODER ENTRAR AL TORNEO, lastima la línea de edad -dijo Eric apoyándose en la pared.
-Podrias hacer lo que hicieron Fred y George, preparar una posición, pero no creo que llegues con el tiempo para... -comenzó Lyra pero el Slytherin nego rápidamente.
-Esos son idiotas, y aunque no me guste Dumbledore, el viejo es inteligente, sabe lo que hace.
-A mi no me gusta la idea de esas francesas dando vuelta por el castillo, llegaron ayer y creo que ya las odio.
-Bueno, si te preocupan que sean rubias como tu, tengo que admitir que a mi parecer nadie es más linda que tu -dijo guiñandole un ojo al final.
Lyra puso los ojos en blanco pero aún asi sonrio.
Ese día cuando se desperto, estuvo pensando y llego a la conclusión de que a ella realmente le gustaba ser rubia y no iba a cambiar su apariencia por otra persona. Y de tanto mirarse al espejo se decidio por cortarse un poco el pelo.
Asi que ahora estaba, frente a Eric a pocos pasos de entrar al Gran comedor, rubia, con el pelo un poco abajo de los hombros y con flequillo; y tenia que admitir que estaba esperando ansiosa la reacción de sus amigos cuando la vieran.
-Mira -dijo Eric señalando a dos ¿viejos? que salian del Gran Comedor- Son esos pelirrojos amigos tuyos, y querias que haga esa poción...
-Bueno, era una opción, tu eras el que queria entrar al torneo, no yo.
-¿Me hubieses alentado?
-En tus sueños, Rosier -dijo la rubia girando sobre sus talones para entrar al gran comedor- Nunca alentaria a Slytherin, por nada.
-¡Ya estas en mis sueños, Ly! -grito el morocho para que la escuchara.
Al entrar al gran comedor pudo ver que sus amigos ya estaban en la mesa.
-¡Nix, por fin llegas! -dijo Hermione saltando de su lugar para tomar a su amiga del brazo- Vamos a... ¿Cuando te hiciste eso en el pelo? Me gusta.
Lyra se solto del agarre de Hermione y dio una vuelta en su lugar para mostrarles como le habia quedado el pelo.
-¿Y? ¿Que piensan?
-Si, es lindo... -comenzó Ron.
-Me encanta como te queda -solto Harry rápidamente.
-¿Adónde íbamos? -preguntó Lyra mirando a su amiga.
-A la cabaña de Hagrid.
-Pero todavia no desayuné -se quejo.
-Yo tome unas tostadas para ti -dijo Harry- Te puedo llevar alguna fruta o...
-Esta bien, James -dijo Lyra sacandole las tostadas de la mano- Gracias, que considerado.
Cuando llegaron a a cabaña, Harry llamó a la puerta y los estruendosos ladridos de Fang respondieron al instante.
-¡Ya era hora! -exclamó Hagrid, después de abrir la puerta de golpe y verlos- ¡Creía que no se acordaban en dónde vivo!
-Hemos estado muy ocupados, Hag... -empezó a decir Hermione, pero se detuvo de pronto, estupefacta, al ver a Hagrid.
Hagrid llevaba su mejor traje peludo de color marrón (francamente horrible), con una corbata a cuadros amarillos y naranja. Y eso no era lo peor: era evidente que había tratado de peinarse usando grandes cantidades de lo que parecía aceite lubricante hasta alisar el pelo formando dos coletas.
-Wow -comenzó Lyra- Hay alguna muchacha que... -Hermione la piso para que no metiera la pata.
La cabaña de Hagrid constaba de una sola habitación, uno de cuyos
rincones se hallaba ocupado por una cama gigante cubierta con un edredón de retazos multicolores. Delante de la chimenea había una mesa de madera, también de enorme tamaño, y unas sillas, sobre las que colgaban unos cuantos jamones curados y aves muertas. Se sentaron a la mesa mientras Hagrid comenzaba a preparar el té, y no tardaron en hablar sobre el Torneo de los tres
magos. Hagrid parecía tan nervioso como ellos a causa del Torneo.
-Esperen y veran -dijo, entusiasmado- No tienen más que esperar. Van a ver lo que no han visto nunca. La primera prueba te va a encantar Nix... Ah, pero sesupone que no debo decir nada.
-¡Oh no, ya dijiste algo asi que ahora lo terminas! -protesto Lyra.
Terminaron comiendo con Hagrid, aunque no comieron mucho: Hagrid había preparado lo que decía que era un estofado de buey, y a Lyra como no comia nada de eso, le preparó una mezcla de tomate y calabaza que estaba horrible.
A media tarde empezó a caer una lluvia suave. Resultaba muy agradable
estar sentados junto al fuego, escuchando el suave golpeteo de las gotas de lluvia contra los cristales de la ventana, viendo a Hagrid zurcir calcetines y discutir con Hermione sobre los elfos domésticos, porque él se negó tajantemente a afiliarse a la P.E.D.D.O. cuando ella le mostró las insignias.
Hacia las cinco y media se hacía de noche, y Lyra, Ron, Harry y Hermione decidieron que era el momento de volver al castillo para el banquete de
Halloween. Y, lo más importante de todo, para el anuncio de los campeones de los colegios.
-Voy con ustedes -dijo Hagrid- Esperen un segundo.
Hagrid se levantó, fue hasta la cómoda que había junto a la cama y empezó a buscar algo dentro de ella. No pusieron mucha atención hasta que un olor horrendo les llegó a las narices. Entre toses, Ron preguntó:
-¿Qué es eso, Hagrid?
-¿Qué, no les gusta? -dijo Hagrid, volviéndose con una botella grande en la mano.
-¿Es una loción para después del afeitado? -preguntó Hermione con un
hilo de voz.
-Eh... es agua de colonia -murmuró Hagrid. Se había ruborizado-Tal vez me he puesto demasiada. Voy a quitarme un poco, esperen...
-Como crecen -dijo Lyra fingiendo secarse una lagrima.
Una vez dentro vieron que el Gran Comedor, iluminado por velas, estaba
casi abarrotado. Habían quitado del vestíbulo el cáliz de fuego y lo habían
puesto delante de la silla vacía de Dumbledore, sobre la mesa de los
profesores. Fred y George, nuevamente lampiños, parecían haber encajado bastante bien la decepción.
-Espero que salga Angelina -dijo Fred mientras Lyra, Harry, Ron y Hermione
se sentaban.
-¡Yo también! -exclamó Hermione- ¡Bueno, pronto lo sabremos!
-Yo espero que me eligan a mi...
-¡¿Que?! -chilló Hermione- ¡¿Que hiciste Lyra Phoenix?!
Lyra solto una carcajada y varios alumnos de la mesa de Gryffindor se dieron la vuelta para mirarla.
-¡Era una broma, Herms!
El banquete de Halloween les pareció mucho más largo de lo habitual.
Quizá porque era su segundo banquete en dos días. Como todos cuantos se encontraban en el Gran Comedor -a juzgar por los cuellos que se giraban continuamente, las expresiones de impaciencia, las piernas que se movían nerviosas y la gente que se levantaba para ver si Dumbledore ya había terminado de comer- Lyra sólo deseaba que la cena terminara y anunciaran quiénes habían quedado seleccionados como campeones.
Por fin, los platos de oro volvieron a su original estado inmaculado. Se produjo cierto alboroto en el salón, que se cortó casi instantáneamente cuando Dumbledore se puso en pie. Junto a él, el profesor Karkarov y Madame Maxime parecían tan tensos y expectantes como los demás. Ludo Bagman sonreía y guiñaba el ojo a varios estudiantes. El señor Crouch, en cambio, no parecía nada interesado, sino más bien aburrido.
-Bien, el cáliz está casi preparado para tomar una decisión -anunció Dumbledore- Según me parece, falta tan sólo un minuto. Cuando pronuncie el nombre de un campeón, le ruego que venga a esta parte del Gran Comedor, pase por la mesa de los profesores y entre en la sala de al lado -indicó la puerta que había detrás de su mesa- donde recibirá las primeras instrucciones.
Sacó la varita y ejecutó con ella un amplio movimiento en el aire. De inmediato se apagaron todas las velas salvo las que estaban dentro de las calabazas con forma de cara, y la estancia quedó casi a oscuras. No había nada en el Gran Comedor que brillara tanto como el cáliz de fuego, y el fulgor de las chispas y la blancura azulada de las llamas casi hacia daño a los ojos.
Todo el mundo miraba, expectante. Algunos consultaban los relojes.
-De un instante a otro -susurró Lee Jordan.
De pronto, las llamas del cáliz se volvieron rojas, y empezaron a salir
chispas. A continuación, brotó en el aire una lengua de fuego y arrojó un trozo carbonizado de pergamino. La sala entera ahogó un grito.
Dumbledore cogió el trozo de pergamino y lo alejó tanto como le daba el brazo para poder leerlo a la luz de las llamas, que habían vuelto a adquirir un color blanco azulado.
-El campeón de Durmstrang -leyó con voz alta y clara- será Viktor Krum.
-¡Era de imaginar! -gritó Ron, al tiempo que una tormenta de aplausos y vítores inundaba el Gran Comedor. Krum se levanto de la mesa de Slytherin y camino hacia Dumbledore. Se volvió a la derecha, recorrió la mesa de los profesores y desapareció por la puerta hacia la sala contigua.
-¡Bravo, Viktor! -bramó Karkarov, tan fuerte que todo el mundo lo oyó incluso por encima de los aplausos- ¡Sabía que serías tú!
Se apagaron los aplausos y los comentarios. La atención de todo el mundo volvía a recaer sobre el cáliz, cuyo fuego tardó unos pocos segundos en volverse nuevamente rojo. Las llamas arrojaron un segundo trozo de
pergamino.
-La campeona de Beauxbatons -dijo Dumbledore- es ¡Fleur Delacour!
-¡Es ella, Ron! -gritó Harry, cuando la chica que parecía una veela se puso en pie elegantemente, sacudió la cabeza para retirarse hacia atrás la amplia cortina de pelo plateado, y caminó por entre las mesas de Hufflepuff y Ravenclaw.
-¡Miren qué decepcionados están todos! -dijo Hermione elevando la voz por encima del alboroto, y señalando con la cabeza al resto de los alumnos de Beauxbatons.
Decepcionados era decir muy poco. Dos de las chicas que no habían resultado elegidas habían roto a llorar, y sollozaban con la cabeza escondida entre los brazos.
-¡Tampoco es para tanto! -se quejo Lyra.
Cuando Fleur Delacour desaparecido también por la puerta, volvió a hacerse el silencio, pero esta vez era un silencio tan tenso y lleno de emoción, que casi se palpaba. El siguiente sería el campeón de Hogwarts...
Y el cáliz de fuego volvió a tornarse rojo; saltaron chispas, la lengua de fuego se alzó, y de su punta Dumbledore retiró un nuevo pedazo de pergamino.
-El campeón de Hogwarts -anunció- es ¡Cedric Diggory!
Todos y cada uno de los alumnos de Hufflepuff se habían puesto de repente de pie, gritando y pataleando, mientras Cedric se abría camino entre ellos, con una amplia sonrisa, y marchaba hacia la sala que había tras la mesa de los profesores.
Lyra pudo ver la mirada de satisfacción que le mando Rolf, asi que puso los ojos en blanco y le enseñó su dedo del medio.
Naturalmente, los aplausos dedicados a Cedric se prolongaron tanto que
Dumbledore tuvo que esperar un buen rato para poder volver a dirigirse a la concurrencia.
-¡Estupendo! -dijo Dumbledore en voz alta y muy contento cuando se apagaron los últimos aplausos- Bueno, ya tenemos a nuestros tres campeones. Estoy seguro de que puedo confiar en que todos ustedes, incluyendo a los alumnos de Durmstrang y Beauxbatons, dan a nuestros respectivos campeones todo el apoyo que puedan. Al animarlos, todos ustedes contribuiran de forma muy significativa a...
Pero Dumbledore se calló de repente, y fue evidente para todo el mundo por qué se había interrumpido.
El fuego del cáliz había vuelto a ponerse de color rojo. Otra vez lanzaba chispas. Una larga lengua de fuego se elevó de repente en el aire y arrojó otro trozo de pergamino.
Dumbledore alargó la mano y lo cogió. Lo extendió y miró el nombre que había escrito en él. Hubo una larga pausa, durante la cual Dumbledore contempló el trozo de pergamino que tenía en las manos, mientras el resto de la sala lo observaba. Finalmente, Dumbledore se aclaró la garganta y leyó en voz alta:
-Harry Potter.
Lyra sonrio orgullosa para luego comenzar a aplaudir, fue la unica que aplaudió.
Pero Harry nisiquiera se movio de su lugar.
En la mesa de los profesores, la profesora McGonagall se levantó y se acercó a Dumbledore, con el que cuchicheó impetuosamente. El profesor Dumbledore inclinaba hacia ella la cabeza, frunciendo un poco el entrecejo.
Harry se volvió directamente para mirar a la rubia.
-Yo no puse mi nombre -dijo Harry, totalmente confuso- Ustedes lo saben.
Lyra que segui sonriendo le contestó:
-¿Y eso que? ¡Eres nuestro Campeón! Vamos, ve...
En la mesa de los profesores, Dumbledore se irguió e hizo un gesto afirmativo a la profesora McGonagall.
-¡Harry Potter! -llamó- ¡Harry! ¡Levántate y ven aquí, por favor!
Harry siguió mirando a Lyra se forma suplicante, asi que la rubia lo atrajo hacia ella en un abrazo.
-Cuando salgas te voy a estar esperando -le susurro en el oído antes de soltarlo.
Harry se puso en pie y avanzó por el hueco que había entre las mesas de Gryffindor y Hufflepuff.
No paso mucho tiempo para que Lyra se de vuelta y le haga seña a los demás alumnos de Gryffindor para que aplaudan a su amigo.
No paso mucho tiempo para que Dumbledore los mandara a la cama, asi que poco a poco, la gente fue desapareciendo del Gran Comedor hasta que solamente quedo Lyra esperando por Harry.
Cuando la chica Black ya se estaba durmiendo, escucho que la puerta por donde habian desaparecido los campeones se abria y vio salir a Madame Maxime con Fleur y luego a Karkarov con Krum.
No paso mucho tiempo para que salgan Harry y Cedric quienes venian hablando pero Harry no se veia muy comodo.
Cuando Cedric se despidio de Harry y le dio una mirada de saludo a Lyra, esta se acerco a su amigo y lo hizo caer al abrazarlo.
-¿Nix que...? -comenzó a preguntar.
-Cuarto campeón de Hogwarts, ¡Felicidades! -dijo la rubia dandole un beso en la mejilla aún si levantarse.
-Nix, realmente yo no puse mi nombre el el cáliz..
-Y te creo. Pero el que lo puso se olvido se poner el mio también...
Harry se rio y puso ambas manos en la cadera de la rubia, el chico Potter estaba apunto de decir algo hasta que escucharon un carraspeo.
Cuando levantaron la vista vieron a la profesora McGonagall mirandolos con severidad.
-¿Que hacen, Potter y Black? -preguntó.
Lyra sonrio al darse cuenta en la posición que se encontraban.
-Estabamos a punto de tener un momento íntimo, Minnie...
-¡Lyra Black! -grito McGonagall.
-Era una broma, con Harry ya nos ibamos.
La chica Black se levanto y ayudo a Harry quien estaba muy sonrojado, y ambos salieron del Gran Comedor.
-No quiero ir a la sala común -dijo Harry.
-¿Por que?
-¿Que no viste como me miraban? Van a empezar a hacerme preguntas y...
-Entendido, yo se a donde podemos ir -dijo Lyra para luego extender su mano a la espera de que Harry la tomara.
-¿Adónde? -preguntó el chico tomando la mano de Lyra.
-La sala que viene y va. Papá me conto de ella en algunas de sus cartas.
Lyra guió a Harry hasta el séptimo piso y pasaron tres veces ante un tapiz del que Sirius le habia descrito.
-¿Nix que estamos haciendo...? -preguntó Harry pero se calló cuando frete a ellos aparecio una puerta.
Lyra empujó a Harry adentro, para cerrar la puerta tras ella.
-Nunca antes habia visto este lugar.
-Bueno, ¿Es lindo,no? -preguntó y Harry asintió- Asi lo imaginé, antes de entrar tenes que pensar en lo que queres encontrar y solamente aparece.
-Genial -dijo Harry mirando el lugar.
El lugar no era tan grande y solo contaba con una gran cama y una puerta donde se suponia que estaba el baño.
-Pense en solo una cama, total es grande y podemos dormir los dos -comentó Lyra con indiferencia sin notar como Harry volvia a sonrojarse.