viii.

1764 Palabras
.:. CHAPTER EIGHT .:. ( LYRA'S PHOTOS ) DURANTE EL DESAYUNO LYRA, HARRY, RON Y HERMIONE examinaban sus nuevos horarios. Unos asientos más allá, Fred, George y Lee Jordan discurrían métodos mágicos de envejecerse y engañar al juez para poder participar en el Torneo de los tres magos. -¿Creen que podre poner mi nombre si tomo el aspecto de alguien mayor? -preguntó la rubia mirando a sus amigos. -No vas a poder -dijo Hermione. -Aunque podria probar -dijo Lyra con una sonrisa picara. -Estás volviendo a comer, según veo -dijo Ron, mirando a Hermione y las generosas cantidades de mermelada que añadía a su tostada, encima de la mantequilla. -He llegado a la conclusión de que hay mejores medios de hacer campaña por los derechos de los elfos -repuso Hermione. -Si y tenias hambre -dijo Lyra burlándose de su amiga- A la noche podria jurar que te escuche hablar de la dormida, algo como chuletas... Hermione se puso roja rápidamente y nego con la cabeza. -¡Nix, no mientras! De repente oyeron sobre ellos un batir de alas, y un centenar de lechuzas entró volando a través de los ventanales abiertos. Llevaban el correo matutino. Zuwy aparecio volando frente a Lyra y dejo caer una carta junto con un paquete. Harry se acerco rápidamente para ver si era de Sirius pero volvio a su lugar cuando leyó el nombre de Remus al final de la carta. -Es de Lunatico -comentó Lyra felíz. Querida Lyri: Lyri era como Remus solia llamar a la rubia cuando todavia vivía con sus padres y le pareció lindo volver a usarlo. ¡Espero que tengas un buen comienzo de curso! Lamentó no haber ido a despedirte en la estación, pero estoy en busca de un nuevo trabajo y eso esta consumiendo mi mayor parte del tiempo. Cuando todavía asistía a Hogwarts, a mi padre le gustaba regalarme un libro al comienzo del curso y realmente me parecio un lindo detalle que quizás te gustaria. En el paquete junto con esta carta te envíe el libro, es algo infantil pero creo que te va a gustar. ¡Espero que te guste y  en el verano podamos comentarlo cuando me vengas a visitar! Un saludo para Harry, Hermione, Ron y Apolo. Te quiere, Remus. PD: no te metas en muchos problemas. Lyra sonrio mientras abria el paquete y lo primero que cayó de el fue una barra de chocolate. El libro llamo la atención de la rubia casi al instante, el principito, leyó. Al terminar de desayunar, el cuarteto camino a través del embarrado camino que llevaba al Invernadero 3. Sprout les mostro unas plantas. -Son bubotubérculos. Hay que exprimirlas, para recoger el pus... -¿El qué? -preguntó Seamus Finnigan, con asco. -El pus -dijo Lyra acercándose a Seamus para señalarle algo en su cara- Como el de ese grano que tenes ahí. -Recogeran el pus en estas botellas. Tienen que ponerse los guantes de piel de dragón, porque el pus de un bubotubérculo puede tener efectos bastante molestos en la piel cuando no está diluido. Cuando la clase de Herbologia termino, los Gryffindor se fueron con Hagrid. Hagrid los estaba esperando de pie, fuera de la cabaña, con una mano puesta en el collar de Fang, su enorme perro jabalinero de color n***o. -Hola campeón -dijo Lyra agachandose para acariciar al perro. -¡Buenas! -saludó Hagrid- Será mejor que esperemos a los de Slytherin, que no querrán perderse esto: ¡escregutos de cola explosiva! Lyra miro a Hagrid sorprendida, nunca antes habia escuchado de ellos. -¿Puedo verlos? -preguntós Lyra emocionada. Harry sonrio mirando a la ojigris que parecia una chica de cinco años con un juguete nuevo. -Por supuesto que si, Nix. Escregutos parecían langostas deformes de unos quince centímetros de largo. -Recién nacidos -dijo con orgullo Hagrid- para que puedan criarlos ustedes mismos. ¡He pensado que puede ser un pequeño proyecto! -¿Y por qué tenemos que criarlos? -preguntó Malfoy. Hagrid no parecia encontrar una respuesta asi que Lyra se adelanto para preguntarle algo. -Si lo criamos... ¿al final del curso podemos llevarlo a nuestras casas? -Supongo, lo podemos ir viendo a medida que pasen las clases. ↺ LUEGO DEL ALMUERZO LYRA SE SEPARÓ DE HARRY Y DE RON que tenian adivinación, mientras que ella y Hermione tenian runas antiguas. -Creo que las runas no son lo mio -comentó la rubia cuando la clase finalizo. -Pero si el año pasado te encantaban, hasta me dijiste que pensabas tatuarte algo... -Ahora me llama la atención el latín. -¿El latín? -preguntó Hermione incledula. -Si, se algunas palabras: pedicabo ego vos. -¿Y que significa? -Vete a la mierda -contestó la ojigris con una sonrisa inocente. Hermione rojo los ojos, Lyra era un caso completamente especial, nunca hubiese imaginado terminar siendo amiga de alguien como ella, cuando Hermione era la personas más correcta que ibas a encontrar, mientras que Lyra era todo lo opuesto, era rebelde, mal hablada y hasta podia decir que un poco violenta. Pero aún asi, Hermione la adoraba con todo si corazón, después de todo había sido la primera amiga que consiguió en Hogwarts. Cuando llegaron al vestíbulo, se encontraron a Ron y Harry en lo que parecía ser una charla no muy amigable con Draco Malfoy. -...tu madre tendría que perder un poco de peso, ¿no crees? -fue lo que pudo escuchar Lyra decir a el rubio. -Métetelo por donde te quepa, Malfoy -dijo Harry- Vamos, Ron... -¡Ah, Potter! Tú has pasado el verano con ellos, ¿verdad? -dijo Malfoy con aire despectivo- Dime, ¿su madre tiene al natural ese aspecto de cerdito, o es sólo la foto? Lyra abrio la boca dispuesta a contraatacar pero Harry fue más rápido. -¿Y te has fijado en tu madre, Malfoy? Esa expresión que tiene, como si estuviera oliendo mierda, ¿la tiene siempre, o sólo cuando estás tú cerca? -¡Ese es mi chico! -dijo Lyra llamando la atención del chico Potter, quien le regalo una sonrisa. -No te atrevas a insultar a mi madre, Potter. -Pues mantén cerrada tu grasienta bocaza -le contestó Harry, dándose la vuelta y tomando de la mano de la rubia listo para irse. ¡BUM! y un grito que retumbó en todo el vestíbulo. -¡AH, NO, TÚ NO, MUCHACHO! Lyra se volvió completamente. El profesor Moody bajaba cojeando por la escalinata de mármol. Había sacado la varita y apuntaba con ella a un hurón blanco que tiritaba sobre el suelo de losas de piedra, en el mismo lugar en que había estado Malfoy. -¿Te ha dado? -gruñó Moody. -No -espondió Harry- sólo me ha rozado. -¿Y a ti Black? -Estoy en una pieza. El hurón, que dio un chillido de terror y salió corriendo hacia las mazmorras. -¡Me parece que no vas a ir a ningún lado! -le gritó Moody, volviendo a apuntar al hurón con la varita. El hurón se elevó tres metros en el aire, cayó al suelo dando un golpe y rebotó. -No me gusta la gente que ataca por la espalda -gruñó Moody, mientras el hurón botaba cada vez más alto, chillando de dolor- Es algo innoble, cobarde, inmundo... -¡Espere profesor! -grito Lyra acercándose para agarrar al hurón- ¡Lo esta lastimado! -¡Profesor Moody! -exclamó una voz horrorizada. La profesora McGonagall bajaba por la escalinata de mármol, cargada de libros, mirando el huron que Lyra tenia entre las manos. -Hola, profesora McGonagall -respondió Moody. -Moody, ¿eso es un alumno? -gritó la profesora McGonagall al tiempo que dejaba caer todos los libros. -Sí -contestó Moody. -¡No! -vociferó la profesora McGonagall, bajando a toda prisa la escalera y sacando la varita. -¡Espere, Minnie! -volvió a gritar Lyra- Esta es una versión mejorada de Malfoy. ¿Me lo puedo quedar? McGonagall nego y le hizo una señal para que dejará al hurón en el suelo. Al momento siguiente reapareció Malfoy con un ruido seco, hecho un ovillo en el suelo con el pelo lacio y rubio caído sobre la cara, que en ese momento tenía un color rosa muy vivo. -Eras un lindo hurón -dijo la chica Black en un susurro mientras ayudaba a Malfoy a levantarse. -¡Moody, nosotros jamás usamos la transformación como castigo!Supongo que el profesor Dumbledore se lo ha explicado. -Puede que lo haya mencionado, sí -respondió Moody, rascándose la barbilla muy tranquilo- pero pensé que un buen susto... -¡Lo que hacemos es dejarlos sin salir, Moody! ¡O hablamos con el jefe de la casa a la que pertenece el infractor...! -Entonces haré eso -contestó Moody, mirando a Malfoy con desagrado. Malfoy, que aún tenía los ojos llenos de lágrimas a causa del dolor y la humillación, miró a Moody con odio y murmuró una frase de la que se pudieron entender claramente las palabras «mi padre». -¿Ah, sí? -dijo Moody en voz baja, acercándose con su cojera unos pocos pasos. Los golpes de su pata de palo contra el suelo retumbaron en todo el vestíbulo- Bien, conozco a tu padre desde hace mucho. Dile que Moody vigilará a su hijo muy de cerca... Dile eso de mi parte... Bueno, supongo que el jefe de tu casa es Snape, ¿no? -Sí -respondió Malfoy, con resentimiento. -Otro viejo amigo -gruñó Moody- Hace mucho que tengo ganas de charlar con el viejo Snape... Vamos, adelante... -y agarró a Malfoy del brazo para conducirlo de camino a las mazmorras. La profesora McGonagall los siguió unos momentos con la vista; luego apuntó con la varita a los libros que se le habían caído, y, al moverla, éstos se levantaron de nuevo en el aire y regresaron a sus brazos. -Black, ven conmigo -llamó. -¿Me extraño en el verano? -preguntó Lyra cuando ya se habían alejado un poco- No respondió mis cartas. -No creo que sea apropiado que me envíes cartas, Lyra -dijo McGonagall con voz neutra. -¡Oh, vamos! ¡Te enviene unas fotos de Apolo! -contestó la rubia- Nadie puede resistirse a esa preciosura. -El perro es lindo -admito la profesora- Pero creo que se traspasó esta foto. Lyra tomo la foto que le dio su jefa de casa para luego soltar una risa para nada femenina. -¡Oh! -dijo la ojigris con diversión- Saqué esa foto de su excremento porque me llamo la atención eso -le señaló algo en la foto- Todavía no logro saber que fue lo que comió.
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