Lena "Búscame..." "Ábreme..." "Siénteme..." "Déjame entrar..." "Ven a mí, Lena..." Los susurros de diferentes voces se colaron por la bruma del sueño, arrastrándome de las profundidades de la inconsciencia y obligándome a sentarme de golpe en la cama. El corazón me latía con fuerza, y una sensación de urgencia me abrumaba. Miré a mi alrededor, parpadeando para despejar la neblina del sueño de mis ojos. La habitación estaba en penumbras, la única luz provenía del sol que se colaba por las cortinas mal cerradas. Las voces seguían resonando, cada vez más claras, cada vez más insistentes. Sentí un escalofrío recorrerme la espalda mientras me levantaba lentamente, sintiendo el peso de mi cuerpo dejar el colchón. Avancé hacia mi escritorio, mis pies moviéndose casi por voluntad propia.

