Nate —Ahora Lena, guarda las cartas en la caja —le ordené acercándome a paso firme hasta donde ella estaba parada. —¿Qué? —preguntó ella, y aunque estaba confundida lo hizo. La observé mientras colocaba las cartas en la caja. Cada movimiento suyo parecía lento y cuidadoso, como si estuviera manejando algo frágil y precioso. Una vez que las cartas estuvieron dentro, sentí una ligera vibración en el aire. —Deberíamos probar que el hechizo funciona, —le dije con un tono sugestivo, enarcando una ceja y sonriendo de lado. La vi tragar saliva, notando cómo sus ojos brillaban con una mezcla de nerviosismo y anticipación. Me acerqué más a ella, sintiendo el calor de su cuerpo antes de envolverla en mis brazos. —Nate, ¿estás seguro de esto? —preguntó, su voz apenas un susurro. —Completamente

