Khloe había leído mucho a lo largo de toda su vida, sabía un poco de todas las materias, incluso de química, podía mantenerla dormida mientras pensaba qué hacer con ella. Preparó todo lo necesario antes de que llegara su marido, también la tenía un poco preocupada lo que pudieran pensar las personas de la iglesia, su amiga Lauren en era muy reconocida, siempre se hacía visible su presencia porque le gustaba ayudar mucho, era cuestión de horas para que empezarán a notar su ausencia. Se puso unas botas pantaneras y busco una pala liviana, luego, se fue para el bosque a enterrar los restos que quedaron del amigo de la monja, tenía que hacerlo antes de que las autoridades lo descubrieran. Sin evidencia alguna podría decir que Lauren estaba loca, que ella había llegado sola a la casa o que nunca había aparecido, todo esto para que no pensarán que el hombre lobo había matado a alguien más. De camino al lugar se sentía muy desconcertada, no podía creer que su amigo Evan le dijera mentiras, realmente no estaba buscando el lugar que le había dicho, en vez de eso se había quedado para cazar, como si en otros lados no pudiera hacerlo. Ella no era muy fuerte, cavar le costó mucho trabajo, estaba sudando, sus manos estaban cansadas y llenas de ampollas. Finalmente, logró hacer un hueco lo suficientemente hondo para que un animal no lograra desenterrarlo puso ahí todas sus pertenencias y revolvió la tierra con sangre que había, ya no quedaba evidencia. Regresó a su casa y con un pañuelo limpió el carro para que no estuvieran sus huellas ahí, dejó intacto el lado donde se sentaba la monja para que en caso de que le hicieran un estudio al vehículo pensarán que ella estaba sola esa noche. Al llegar a casa se dio un baño, realmente le cayó muy bien, sentía que su cuerpo ya no daba más. Mientras salía de la ducha con la toalla puesta escuchó que su esposo abrió la puerta, de inmediato bajó, aunque no estaba vestida quería una explicación. Blake seguía mintiendo, decía que la reunión había estado muy complicada, que no entendía cómo el jefe los ponía a trabajar hasta esas horas. Khloe le dio una oportunidad más para que le dijera la verdad, dejando en evidencia que ella había hablado con el jefe para preguntarle sobre la supuesta reunión. Blake se quedó perplejo, no sabía que su mujer era de las que cuando desconfiaba buscaba su propia videncia, eso no le agradaba mucho, sentía que de alguna manera se estaban entrometiendo en su privacidad.
Esa noche tuvieron una de las primeras peleas fuertes de pareja, Blake estaba disgustado porque ella se estaba entrometiendo mucho en su vida. A Khloe, además del estrés que tenía encima por lo que había acabado de pasar en el bosque, le daba mucha rabia que su esposo quisiera mentirle todo el tiempo a pesar de la conversación sobre libertad que habían tenido. Finalmente, Blake terminó por aceptar que se había visto con flor, pero no para un encuentro s****l, simplemente para hablar sobre el rumbo que tomaría su relación de amigos, puesto que ahora con el embarazo sentía que era necesario estar más dedicado al hogar. Estaba muy feliz y sentía que su esposa merecía toda la atención, no obstante, a pesar de que ese fue el motivo de su reunión, su esposa no confiaba en él. Si no le contó lo que realmente estaba haciendo era para que no se preocupara, en ese estado le parecía necesario que ella estuviera tranquila. Blake ni se imaginaba la intranquilidad por la que esa mujer estaba pasando, a punto de convertirse en una secuestradora y cómplice de homicidio por culpa del hombre lobo. Ella trató de calmar un poco el ambiente, tenía cosas más importantes en las cuales pensar y su esposo le estaba robando mucha energía. Le dio un té de los que ella sabía hacer para dejarlo dormido, él ya sabía cuál era su intención, pero de igual manera se lo tomó. Cuando la esposa se percató de que había caído como una piedra fue a la cocina por unas galletas y un poco de café, lo llevó al sótano y alimentó a su amiga, quien ya se estaba despertando del golpe que le había dado. Khloe tenía lista su preparación química para dársela en cuanto terminara de comer, con eso pasaría la noche totalmente tranquila. Lauren trataba de hacer ruido para despertar a Blake y hacer que la liberara, pero Khloe la amenazó, le advirtió que si no se quedaba callada no le daría nada de comer y además de eso le cerraría la boca con mucha cinta adhesiva, de tal manera que incluso respirar se le hiciera difícil.
Con voz suave y decepcionada la monja le decía que jamás se imaginó que su mejor amiga pudiera hacerle una cosa de esas, de todo se imaginó menos eso. Las personas en el pueblo tenían una muy buena referencia sobre la imagen de Khloe, pero ella cada vez se estaba esforzando más por destruirla, mientras decía estas palabras lloraba, a Khloe le daba lástima, pero si la dejaba ir se metería en grandes problemas. Le dio de comer y en su café le echó unas gotas que había preparado para que durmiera toda la noche, a los pocos segundos de haber terminado su taza la monja cayó; de igual manera le puso una mordaza de tela por si se llegaba a despertar no hiciera mucho ruido, sea aseguró de que aún siquiera bien atada y dejó lejos de ella todo artefacto con el que pudiera liberarse. Después se fue hasta donde estaba el carro, lo encendió y se fue hasta el condado, el carro lo dejó en la iglesia, posiblemente al verlo ahí en la mañana todos pensarían que la monja ya había llegado con o sin su amigo, a ciencia cierta de él no se sabía mucho, simplemente a veces la transportada, o incluso Lauren utilizaba su carro muy frecuentemente, eran realmente muy cercanos, por eso estaba tan resentida. Le tocó regresar caminando, en ese auto no cabía atrás su bicicleta para devolverse en ella, así que le esperaba un largo camino. Cuando ya estaba en la parte del bosque intentó encontrar a su amigo Evan para reprocharle todo lo que estaba pasando, pero no fue posible, se sentía un silencio sepulcral, como si no estuviera allí. Por suerte no le pasó nada malo y llegó a eso de las cinco de la mañana muy cansada a su casa, estaba sudando y tenía la ropa un poco sucia, como estaba tan oscuro no veía con exactitud las partes con las que se topaba. Por suerte, su esposo no se despertó con su llegada, ella se limpió con unos paños el sudor, se puso una pijama y se acostó azulado con mucha suavidad, aparentemente no había pasado nada.
Siempre la costumbre era que Khloe se levantaba muy temprano para alimentar bien a su esposo antes de trabajar, pero teniendo en cuenta la hora la que había llegado no pudo ni siquiera darse cuenta cuando Blake se levantó. Como él no sabía la noche tan difícil que había tenido su esposa pensó que no se había levantado por voluntad propia, quizás por la pelea de anoche o porque su amor estuviera desapareciendo. Era la primera vez que no le preparaba el desayuno, a él casi siempre le cogía la tarde, así que tuvo que tomar un café que encontró preparado de la noche anterior con un poco de pan. Se fue sin despedirse y sin dejar ni una sola nota, el disgusto era evidente. Por su parte, la esposa se levantó a eso de las once de la mañana, miró el reloj asustada, cuando vio la hora se percató de que su pobre esposo había salido hacía muchísimo rato y ella ni cuenta se había dado. Lo llamó, pero él no le quiso contestar, quería explicarle qué era lo que había pasado, aunque obviamente diciéndole mentiras. Bajó hasta el sótano, vio que su amiga ya estaba despierta, por culpa de lo que me había dado para dormirla ella no tenía fuerzas para hablar, en sus rostros se veía el cansancio y la angustia que le generaba estar ahí amarrada. Khloe le dio algo de desayuno y escuchó que alguien estaba tocando la puerta, de inmediato le tapó la boca y subió corriendo a abrir. Era el sheriff junto con el padre de la iglesia, este último estaba muy preocupado porque la monja no había llegado, lo último que ella le había alcanzado a decir era que pensaba visitar a su mejor amiga para contarle una noticia. Khloe se mostró sorprendida, les dijo que ella nunca llegó a su casa, a no ser que haya ido cuando ella no se encontraba, pero que la mayoría del tiempo ella había estado ahí. El sheriff estaba un poco a la defensiva, además, le reprochaba el hecho de que se le perdiera a los hombres que le había puesto para que la siguieran. Khloe simplemente le dijo que ella no necesitaba protección y mucho menos de hombres que la siguieran, por eso se les había escapado, pero eso no significaba que estuviera haciendo algo malo. Incluso les dijo que podían entrar a revisar, ella no tenía a nadie allí, además, no tenía lógica que ella encerrara a su mejor amiga o no la dejara salir. Ante ese argumento el padre aceptó que tenía razón, siempre habían sido las mejores amigas, solo que él estaba preocupado, pensó que tal vez se había quedado dormida en su casa porque se le había hecho tarde, sin embargo, se le hacía raro que no había ni siquiera llamado a avisar.
Con lo sucedido en ese entonces no desconfiaron de Khloe, se retiraron del lugar aún muy preocupados, tenían que encontrarla a como diera lugar. Fue buena idea llevar el carro hasta la iglesia, de lo contrario sería la principal sospechosa. Necesitaba con urgencia hablar con Evan para saber qué hacer con la monja, él le podía dar mejores opciones, además, estaba inquieta por saber si había descubierto algo de la comunidad de los hombres lobos. De ser así podía escapar a ese lugar en el caso de que la aceptará, sabía que con lo que había hecho podía meter en grandes problemas, no podía tener a la monja secuestrada por siempre y tampoco se sentía capaz de matarla. Lo que Blake decía era verdad, desde que el hombre lobo llegó su vida todo había cambiado, no sabía si eso era bueno o malo. Por un lado, le había permitido descubrir una faceta de la vida que no conocía, pero también le estaba haciendo hacer cosas que ella jamás hubiera querido, aunque reconocía que se le daba con mucha facilidad. No pensó que secuestrar a alguien fuera tan divertido, de hecho, sentía que la adrenalina le excitaba, pero preferiría que no fuera con personas que conocía, no quería hacerle daño a Lauren. En ese entonces recibió una llamada, con todo lo que había pasado se le había olvidado que tenía un invitado: el hombre de Francia que había contactado por el libro que encontró en la biblioteca, ya había llegado al condado y necesitaba su dirección para ir a visitarla. Khloe le indicó cómo llegar y le señaló todas las precauciones que tenía que tomar a pesar que estaba de día, el hombre muy entusiasmado le dijo que inmediatamente llegaría a su casa. Ella empezó a organizar todo, puso a calentar agua para preparar un café y se dio un baño, en su rostro se notaba la decadencia y necesitaba verse de un mejor semblante.
En cuanto llegó este hombre sintió admirado por su belleza, ella lo notó y le dejó claro que estaba casada, y muy felizmente, por cierto. Empezaron a intercambiar ideas sobre lo que habían leído o conocían por experiencia sobre esas criaturas, fue muy interesante las conclusiones a las que llegaron. Lo que la monja había dicho era real, con el tiempo si no se hacía algo por ellos dejarían de ser hombre y pasarían a ser solo esa parte de animal con la que estaban conviviendo en la actualidad. También se iban acomodando a lo que la naturaleza les imponía, en un principio el sol es mortal, pero luego se vuelve un aliado, por eso es que es muy peligroso que el tiempo pase sin que se intente cambiar a la normalidad. Ese hombre lo único que quería era evidencia de lo que estaba pasando para dejar callada a toda una comunidad que lo trataban como loco. Por su parte, ella lo quería era ver si podían descubrir una cura para ese problema, así que pactaron lo siguiente: ella le permitiría revelar un poco la información del hombre lobo a las personas con la condición de que él le ayudara a sanarlo. Ese hombre tenía que encontrar la forma de hacerlo, de lo contrario, no tendría las evidencias necesarias. Así quedaron, el hombre se retiró para iniciar su labor y Khloe se quedó en casa pensando qué hacer con la situación, necesitaba que Evan apareciera rápido con noticias, aunque con lo que había pasado con el amigo de la monja lo más probable era que siguiera el bosque sin tener nada concreto aún.