Capítulo 2

2025 Palabras
¿Qué es a lo que más le temo en la vida? A que mis padres me corten mis fondos. Sonare como un malcriado, pero es que estoy acostumbrado a cierto estilo que vida, que tiene una alta categoría. No nací para ser de esos que toman el bus para ir a algún lado, o de los que se levantan para ir a trabajar cuando ni el sol ha salido aún. Así que tuve que volver al yate y en lugar de subirme para ir a una fantástica fiesta con mi amigos, baje mis cosas y me encamine para volver a mi casa. Cuando entro me invaden los recuerdos. Recuerdos de la mayor parte de mi vida. Disfrute de una buena infancia. Padres amorosos y presentes, que siempre me dieron todo. Una familia grande incondicional. Es solo que a apenas empecé la universidad, tuve una especie de quiebre y me aleje de todo. En todos estos años nuca tuve un lugar fijo, en el que me quedara una cierta cantidad de tiempo como para considerarlo mi hogar. Lo más que estuve fue una semana y era una habitación de hotel. Es por eso que al entrar siento esa sensación de... Estoy en casa. Al pasar por el living veo de espaldas una larga melena negra, que se encuentra acostada en el sofá con un libro entre sus manos. Me acerco con sigilo a su lado. - Con el grosor de ese libro podrías desnucar a alguien. - digo. Ella gira su rostro a mi dirección con sorpresa. Al percatarse que soy yo se le forma una gran sonrisa en su rostro. - ¡Renn! - grita con alegría, dando un salto y tirándose sobre mi, aferrándose a mi cuello. La abrazo con fuerza, mientras giro, haciendo que sus piernas queden en el aire, mientras ríe. Cuando la bajo y nos miramos, sigue teniendo una sonrisa tan dulce. - Bueno, al menos alguien se alegra de verme. - digo. Me abraza. - Te eh extrañado tanto. - dice sin soltarme. Levanta su vista para verme. - Mamá ha dicho que te vas a casar. Suspiro con fastidio. - Eso aun está en discusión. - digo. - De igual forma no lo vayas divulgando en la casa de tus amigas, que más de una madre está bien buena. Se aparta. - Lo peor es que más de una lo haría contigo. - Luego me pasas sus nombres y direcciones. Hace cara de horror. - Ya no puedes hermano, serás un hombre casado. - Deja de decirlo, que eso lo hace real. - Es real, lo ha dicho mamá. - dice. - Yo ya estoy pensando en el bonito vestido que me pondré. - Gracias por tú apoyo hermana. - Te dejaré que elijas el color, si eso te hace sentir mejor. - n***o, porque será mi funeral. - No lloriquees. - dice. - Por cierto, mañana cumple años papá, lo recuerdas ¿verdad? No. - Claro que si. - miento. - Vendrán todos a celebrarlo aquí, así que anímate, verás a la familia. El tío Jude está arriba, llego hace unas horas de un vuelo. - Me pregunto si me podrá empezar a llevar gratis, lo voy a necesitar, ahora que tengo mis fondos congelados. - digo dándome la vuelta para salir del living. - Drama queen. - dice divertida. El tío Jude es el hermano menor de papá. Mucho tiempo estuvo en la fuerza aérea, llego a Capitán Jude Malcom Marshall, lo quisieron ascender a Teniente Coronel pero en lugar de aceptar ese ascenso decidió salirse, nunca entendí el por qué, ya que amaba su trabajo. Ahora es el capitán de aviones comerciales. Papá dice que con Jude se rompió el molde, ya que es el unico de la familia que no saco el carácter explosivo por el que se caracteriza nuestro apellido. Él es tranquilo, simpático, paciente, relajado y siempre hace todo con mucha parsimonia. Voy subiendo las escaleras hacia mi habitación, con mi bolso colgado de un hombro, cuando al ir subiendo los escalones se escucha una pelea. O al menos eso me confirma que es cuando vuela un zapato hacia abajo. - ¡Vete al infierno! - grita Jude. - ¡Me iré! Total tengo ganas de un sauna. - dice Rocco con solo sus pantalones puestos, acercándose a las escaleras. En sus manos tiene el resto de su ropa. Me mira con sorpresa. - ¿Problemas en las alturas? - digo divertido. - Entendí la referencia, que chistoso. - dice con sarcasmo bajando hasta llegar frente a mi. - ¿Qué le has hecho ahora al tío Jude? - Problemas de adultos. - ¿Si? Pues me acabo de enterar hoy por mis padres, que al parecer soy uno. - digo. Abro el bolsillo de mi bolso y saco el paquete. - Si te he traído algo, son de Cuba. ¿Fumamos? Ambos estamos sentados en el borde de la piscina, con nuestros pies metidos adentro, mientras fumamos. - Sabes, podrías habérmelo dicho. - digo rompiendo el silencio. - Si te hubiera advertido, habrías sacado toda tu herencia del banco y hubieras huido a una isla en Hawái. - Vaya, ¿Así de predecible soy? - digo. - Aún así... - No te va a gustar lo que estoy por decir pero, yo pienso como tus padres. - ¿¡También te parece una buena idea que me obliguen a casarme!? - No, creo que es una buena idea de que sientes cabeza. - dice. - No puedes seguir viviendo con ese ritmo de vida. - Tú no lo entiendes porque no te gustan las fiestas. La vez que fuimos a una juntos, apenas llegamos y ya querías irte. - Va más haya de las fiestas. Casi ni pasas tiempo con tú familia. - ¿Es que acaso alguien se está muriendo? - digo. - ¿O me vas a venir con esa mierda sensiblera de que me echas de menos? - Todos te echamos de menos. - dice. - Viniste para Navidad solo porque te fui a buscar y te arrastre del cogote. Tienes que empezar a involucrarte más en el clan, es tu legado. Te gusta gozar de sus privilegios, pero una vez que tú padre no este, tú eres quien debes mantenerlos. - No sirvo para eso, ¿por que no puedes ser tú? - Porque no sirvo para dar ordenes, solo para cumplirlas. - dice divertido. - Entiendo porque para mi padre pero, ¿por que es tan importante para ti? - Estar en el clan me cambio la vida. Me dio una familia. - dice. - Moriría por ustedes. Y como son las cosas en nuestro mundo, no es un decir, sino que literalmente. - Sigo pensando que lo echare a perder. - digo. - Seré como esos hijos que funden las empresas de sus padres. Pues, yo lograré que nos maten a todos. - Aprenderás. Además de que no estarás solo. - ¿Tendré que matar a alguien? - No. A menos que quieras seguir viviendo, claro. - Ja. - digo con sarcasmo. Ríe. - ¿Sabes los detalles de este trato? - No, tú padre y el de la chica lo hablaran cuando vengan aquí. - Yo casado, que pesadilla. - Podría ser peor. - Bueno, dejemos de lado mis dramas, vamos a los tuyos. ¿Qué sucede en el país del arcoíris? - Voy a ignorar esa pregunta con la referencia ofensiva. - Solo era para romper la tensión con el asunto. - digo. - Has logrado que Jude pierda los estribos y eso no es fácil de hacer. ¿Acaso no es pacifista? Suspira. - Quiere más... - ¿Un trío? - Claro que no menso. - dice con fastidio. - Ya sabes, que avancemos en la relación. - ¿Oigo campanas de boda? - digo una amplía sonrisa. - Podríamos hacerla doble. - No digas gansadas. - No entiendo cuál es el problema, están juntos desde hace 20 años y... - digo. Quedo pensativo. - Oye, eso es mucho. Yo me pregunto si llegaré a la semana de casado o me divorciare a la hora. - No lo sé... siento que no es para mi todo eso. - Solo es un papel. - Aplica ese consejo para ti entonces. - Es distinto, ustedes por algún motivo congenian y se quieren. Ah si, ¡Y se conocen! - Quiere hijos, ósea... No... no puedo imaginarme eso. - Anda, de pequeño solías estar todo el tiempo conmigo. - Si, pero cuando me hartabas te podía devolver con tus padres. - ¡Oye! Que siempre fuiste mi persona favorita. - No quieras endulzarme para ponerme de tú lado. - Me serviría tener un aliado, sin mencionar que mis padres te llevan el apunte en todo. - digo. - No nos desviemos de la cuestión. - No quiero seguir hablando de eso. - ¿Entonces que? ¿Se van a separar? - ¡Claro que no! - grita. - Pues, lamento ser portador de malas noticias, pero si no llegan a un acuerdo... Suspira. - Ya lo dije, no quiero seguir hablando de eso. Que de solo pensar en no estar juntos se me hace un nudo en el estomago. - Aw, eso a sido tierno. - Vete al infierno. - dice riendo. - Pues, ya veo de donde Jude la aprendió a esa expresión, que por cierto, estoy por casarme, así que estoy bastante próximo a ese destino. - digo. Puedo notar por su mirada que realmente esta angustiado. Es tan extraño verlo así y no me gusta. Él realmente es mi persona favorita. Suspiro. - Oye, no todos tienen la suerte de decir que pudieron encontrar a su persona. Tú la conoces desde que eres un niño. ¿Te das una idea de los afortunado que eres? Basta con ver como te mira Jude. ¿Y mandaras todo al carajo por tus inseguridad tontas? Ese no es el Rocco que conozco, el que con 15 años convenció al hombre más duro y tenebroso de Nueva York de que lo dejara unirse a su clan. Sigues teniendo el récord de ser el más joven. Además, papá tampoco se veía casado, mucho menos con hijos y velo ahora. Ha sido un gran padre para todos nosotros y lo más sagrado para él es su matrimonio con mamá. Me mira con una sonrisa. - Gracias, Rencito. - Ves, puedo ser bueno cuando me lo propongo. - ¿Nunca has querido eso para ti? - ¿Qué cosa? - Ya sabes, enamorarte. Tener eso que tienen tus padres. - ¿Acaso no me has oído? No todos tienen esa suerte. - digo. - De igual forma, no. No es algo que me quita el sueño la verdad. No soy de los que están desesperados o angustiados por encontrar esa única persona con la cual pasar el resto de sus vidas. Porque si te pones a pensarlo, ¿una sola persona para toda tu larga vida? Que aburrido. Ni siquiera tengo una misma canción favorita por más de un mes. Nah, paso. Tengo otros intereses. - Puede que aún no hayas encontrado a tú persona. - Pues, será que aún no he encontrado a mi amante, mejor dicho. Seré hombre casado, ¿lo olvidas? ¡Carajo! Lo oigo y me dan ganas de ahogarme en la piscina. - Espera a que me vaya al menos, no quiero que me quede esa imagen antes de irme a dormir. - ¿La has visto? - ¿A quien? - ¡A la chica! ¿¡A quién va ser!? - Puede ser... - dice pícaro. - ¿Y? - pregunto impaciente. Me mira. Tiene esa sonrisa divertida en su rostro, que es tan característica de él, porque es un hombre de 44 años y aún tiene esa sonrisa que es como la de un niño. - No puedo decir nada. - Ayyy... - me quejo, mientras ríe de mis desgracias. Me hago hacía un costado, empujándolo y él me lo devuelve. Comienzo a reír a la par, es que no puedo contenerme con esa risa contagiosa que tiene mi hermano mayor.
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