Los siguientes dos días fueron más atareados, ya que íbamos de aquí para allá organizando todo para la fiesta. Así que casi no pude cruzar palabras con Carolina, al menos no a solas. Y eso me inquieta un poco. No. En realidad, todo me inquieta. No entiendo a Carolina y eso me estresa bastante. Todos siempre me estuvieron diciendo y diciendo, regañando y regañando, de que le ponga voluntad, que haga el esfuerzo. Lo hago, ¡y ella es el problema! Debí haber seguido con mi plan para cabrearla. Ahora mismo sería un buen momento, parece bastante ida. ¿A quien engaño? No lo voy a hacer... Esto de tener un poco de moral es fastidioso. Estoy terminando de vestirme en la habitación de Carolina. Ella fue a preparase a otra, junto con su madre y su abuela. No se por que tanto misterio, ni que f

