Capítulo 7.

1443 Palabras
Cayden. Cuando me dijo que confíe en ella, nunca imaginé que su idea fuera sacarme de esta institución y a su vez usar mi departamento como un bunker medico. No estaba encerrado más en ese lugar, eso es bueno porque ahora podré seguir con mi vida sin que nadie pueda controlarme hasta que mi padre dije una frase que no esperaba escuchar y esa fue, "doctora su habitación también esta preparada" cosa que me ha descolocado por completo porque no esperaba compartir un mismo lugar con ella. ¿Cómo iba a convivir con esta mujer? Puede escucharme, solo que tiene una mala forma de decirte las verdades que a las personas como yo que nos encontramos en completa negación no somos capaces de aceptar. La doctora Brankovič es una gran problema en mi vida. Mis padres parecen felices con la noticia, ellos no piensan en las consecuencias de que ella viva conmigo todos los días y lo peor de todo es que me asegura que debo hacer mi vida normal como si no existiera en este lugar. ¿Díganme que es una broma? No se que saldrá de esto, pero algo dentro mío dice que esto se puede ir al carajo. — ¿Así que tú y yo? — consulto cuando mis padres nos dejan solos. — ¿Tú y yo, que? — cuestiona mirando con atención mi departamento. — Viviremos juntos — acoto mirando como empieza a caminar por el lugar y la sigo atento a sus movimientos. — Si — declara como si nada. ¿Si? ¿Solo si dirá? Necesito más respuestas. — Cuando me dijiste que confíe en tí, no esperaba esto de ninguna forma — reconozco frustrado. No puedo vivir con ella. — ¿Qué esperabas? — inquiere llegando a la cocina. — Qué me saques de ahí.... Suelta una risa falsa. — Que te saque de ahí y sin supervision de un adulto, te creía más inteligente, Cayden — dice abriendo las puertas de mis alacenas. — Soy un adulto... — Un alcohólico en recuperación eres — me interrumpe encontrando mi escondite secreto donde ponía mi gran reserva de alcohol. — ¿Así querías que te deje solo? — ironiza abriendo las tapas de cada botella delante de mis ojos. — Si hacía eso estoy segura que mañana cuando vendría te encontraría muerto por intoxicación etílica — agrega vertiendo el líquido en el lavado. — ¡NO! — exclamo viendo como repite la misma acción con cada una de mis botellas. — Tener un escondite secreto con un gran número de reserva de bebidas alcohólicas no te hace un adulto responsable ni mucho menos alguien que toma conciencia de la magnitud de su enfermedad — sus ojos me observan. — Si no aceptas tus problemas, saldrás mucho más perjudicado.... — Tú no entiendes absolutamente nada — mascullo. ¿Cómo voy a convivir con ella? La odio. — Sabes en algo te equivocas, si entiendo, se lo que causa el alcohol en el cuerpo porque es un tapón que te hace olvidar ese dolor interno que tienes y te está consumiendo por completo. Estuve tu lugar, casi mate a mis hermanas por manejar ebria en la carretera y de la peor forma tuve que tocar fondo cuando sentí que perdía a ambas por mi irresponsabilidad — habla tomándome por sorpresa. — Viktoria — digo su nombre avergonzado. — Sabes que no diferencia uno del otro es que al tocar fondo te das cuenta la mierda de vida que uno tuvo y si seguía de esa maldita forma no solo poniéndome en peligro sino también a las personas que en verdad amo dejaba que mi pasado gane esta lucha — de nuevo mis ojos se encuentran con los de ella. — Llevo diez años sobria, el alcohol es repugnante ... — Para — trato de detenerla. — A veces es mejor escuchar y no cerrarse en el egoísmo — comenta pasando por mi lado saliendo la cocina. La sigo pensando que puedo decirle, me siento mal y no se como dificulparme con ella sin ser un idiota en el proceso. Se que sube a la parte de las habitaciones y cuando escucho el agua de la ducha me obligó a mi mismo a sentarme en el sillón, para pensar en sus palabras. Ella alcohólica, casi mató a sus hermanas en una carretera y ella diciendo que lleva diez años sobrias sin ningún problema. Esta mujer es una caja de sorpresas. ¿Quién eres en verdad Viktoria Brankovič? Sintiéndome culpable por haberla juzgado de su falta de empatia y de sus sarcásticas respuestas, decido preparar la cena para ambos. Algo dentro mío se había removido ante su confesión, sentía que necesitaba más respuestas de ella para terminar de conocer a esta mujer que me tiene curioso por saber más de su vida. — Espero que hayas sabido comportarte mientras me daba un baño — ironiza volviendo a la cocina. La observo unos segundos para encontrarme que tenía más botellas de alcohol en su mano. — Veo que encontraste mis trampas — acoto suspirando. — Bastante predecible cada rincón — afirma viéndome cocinar. — Así que cocinas — inquiere sintiendo que está muy cerca detrás mío. — Desde los veinticinco años vivo solo, debía apañarme con algunas cosas para no sobrevivir a comida chatarra o al delivery — comento encogiendo mis hombros. Siento algo raro al tenerla cerca que no puedo explicarlo con palabras. — ¿Te molesta que este aquí? — cuestiona. — Si, estas invadiendo mi espacio personal — respondo con sinceridad. — Que pena, me vas a tener que soportar porque este tratamiento tiene que funcionar — sentencia. Me giro para enfrentarla. — ¿Por qué tanto quieres salvarme? — le pregunto. Ella se queda en silencio unos largos segundos, me está por mentir y lo sé. — Porque quiero que salgas de esta mierda — contesta encogiendo sus hombros despreocupada. — ¿Así te involucras con todo tus pacientes? — inquiero con mi ceño fruncido. — Solo con algunos. La terapia que harás es una experimental que se está trabajando en Reino Unido. Como todo trabajo experimental tiene sus pro y contras, lo cual no todos los pacientes actúan de la misma forma así que veremos como son tus cambios durante estas semanas — me informa. ¿Semanas? No se si podre vivir con ella un día completo. — Soy un experimento — ironizo volviendo mi atención a la cena que ya estaba casi lista. — Eres una persona que busca sanar y salir de sus adicciones — afirma. Ruedo los ojos. ¿Quién dice eso? Yo no quiero sanarme ni dejar mis adicciones, solo quiere seguir con mi vida como estaba antes de que ella me invada con todo su ser. — Serás un dolor de cabeza, doctora — murmuro suspirando. — Creo que la formalidad debe quedar de lado, tu familia sabe que soy doctora, pero tus amigos no ... — No tengo amigos, uno me odia por besarme con su novia y el otro vive en Rusia — la digo encogiendo mis hombros. Tal vez Sasha seguía siendo mi amigo, después de todo fue el que me ayudó en el tema de mis deudas, pero con Noah no tengo ningún tipo de relación desde hace años por un pequeño problema con su novia, Katherine. No se como pasó, bueno la verdad iba pasado de alcohol y se que no debe ser una justificación, pero en ese momento no me di cuenta quien era, por eso la besé hasta que reaccioné. Esa misma noche le conté a mi ex amigo todo esto y si es entendible que no quiera saber nada de mí. — Emtonces empezaremos con pedirle disculpas a ese amigo que no te habla, recuerda que eres un rehén de tus propias adicciones — me doy vuelta y mirarla como si en verdad estuviera loca. — ¿Te arrepientes de besar a su novia? — me pregunta frunciendo su ceño. — Si lo hago, le pedí perdón... — Pero cuando lo hiciste no estabas sobrio como lo estás ahora y él debe verte que buscas cambiar — agrega. Pongo los ojos en blanco. ¿Hablar con Noah? Llevo años sin hacerlo y tampoco se nada de su vida. — Aunque te diga que no igual me vas a obligar a que lo haga — afirmo volviendo a centrar mi atención en lo que estoy cocinando. Es testaruda, nada la hará cambiar de idea. — Ya me conoces, Cayden, me gusta presionarte porque se que sacaremos tu mejor versión — la escucho. ¿Mi mejor versión? Dudo que dentro mío exista algo como eso.
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