Bajo la Tormenta.... La noche los envolvía con su manto oscuro mientras cabalgaban a toda prisa por los caminos empedrados, alejándose de Montevideo. La lluvia comenzaba a caer en finas gotas, impregnando el aire con el aroma de tierra mojada. Valentina mantenía sus brazos firmemente alrededor de la cintura de Gabriel, sintiendo el latido fuerte y constante de su corazón bajo la tela húmeda de su camisa. El viento silbaba a su alrededor, pero el sonido de los cascos de los caballos resonaba con más fuerza en sus oídos. Cada paso los alejaba del peligro inmediato, pero ella sabía que nunca estarían realmente a salvo mientras De la Torre siguiera tras ellos. —Nos acercamos a un bosque —gritó Esteban desde su montura—. Podemos ocultarnos allí hasta el amanecer. Gabriel asintió y guió el c

