La Promesa Inquebrantable El sonido del viento azotando las paredes de la posada despertó a Valentina. La habitación estaba fría, pero el calor del cuerpo de Gabriel a su lado la mantenía protegida. Su respiración era pausada, pero su brazo alrededor de su cintura era fuerte y posesivo, como si temiera que ella desapareciera si la soltaba. Valentina se quedó observándolo por unos instantes, memorizando cada detalle de su rostro. Su cabello oscuro caía desordenado sobre la frente, y su expresión era relajada, algo raro en él. Dormido, Gabriel no parecía el guerrero feroz que todos temían, sino el hombre que la había salvado, el hombre que ahora era suyo. No pudo evitar deslizar sus dedos por la cicatriz en su mejilla. Gabriel se removió levemente y abrió los ojos, encontrándose con su mi

