La mujer no quería seguir hablando con Pilar. Levantó su vista y de forma cariñosa le dijo. “Cariño, papá te está buscando para presentarte algunos socios”. Gonzalo asintió y miró a Pilar una última vez. “Adiós Pilar, cuídate”.
Pilar solo se quedó en silencio mirándolos alejarse, suspiró dejando el rico pastel en la mesa ya sin ganas de comerlo, tomó una copa y robo la botella del camarero saliendo del lugar.
Pilar volvió en sí, Roger acarició su hombro, ella le regaló una tímida mirada, estaba borracha, se abrazó a Roger haciendo un puchero. “Estaba con su esposa… se veían… Felices”. Se río tristemente. “Él pudo seguir con su vida, ¿Porque yo no puedo olvidarlo?”.
Roger la apretó más, recordó el día que se conocieron una noche en el bar…
Roger entró al lugar pidió varias botellas y bebería hasta cansarse, no tenía ni una pista de Lili, se estaba desesperando, a un lado de él en la barra, una chica lloraba apretando con su mano un vaso de bebida. “¡Soy una estúpida!”. Se repetía a sí misma golpeándose la frente.
Ella estaba tan absorta y seguía golpeándose hasta que alguien la detuvo. “No hagas eso”.
Pilar levantó la vista encontrándose con esos hermosos ojos, se quedó muda por unos segundos, Roger le regaló una pequeña sonrisa. “¿Tengo algo en la cara?”.
Ella negó en silencio, se acomodó en la silla nerviosa y siguió bebiendo con la cabeza baja.
Siguieron así por un rato más hasta que ella habló. “¿Por qué los hombres son unos idiotas?”.
Roger bufó. “No lo sé. Creó que es algún gen maldito que tenemos”.
Ella levantó la vista para verlo y sonrió. Examinó las botellas que Roger llevaba y preguntó. “¿Mal de amores?”.
Roger se burló. “Algo así… ¿Y tú?”.
Ella asintió dejándose caer en la barra, recargó sus codos mirando a Roger. “Mi novio… perdón, ex novio me dejo, dice que necesita progresar… que estábamos estancados y un montón de tonterías más. Me enteré que está con la hija de nuestro jefe, ellos tienen una relación desde hace meses y se está casando hoy”.
Ella se levantó avergonzada. “Lo siento, no quiero abrumarte con mis tontos problemas”.
Roger dejó su vaso y tomó la invitación que ella tenía en la barra. Leyó los nombres. “Es de tu ex novio”.
Ella confirmó. “Si tuvieron el descaro de invitarme ¿Puedes creerlo?”.
Roger examino la vestimenta de la chica, llevaba un vestido de fiesta en color n***o. “¿Pensabas ir?”.
Ella afirmó. “¿Soy tonta verdad?”.
Roger negó. “No”.
Ella tomó de nuevo del vaso en silencio.
Roger se levantó. “Vamos”.
Pilar frunció el ceño. “¿A dónde?”.
Roger le explicó. “A la boda”.
Ella abrió mucho sus ojos. “¿Qué? ¿Por qué?”.
Vamos, nos presentamos y le das una lección a esos dos”
Ella se río pensando, se mordió el labio. Roger siguió animándola. “Demuéstrales que no te importa más”.
Ella tomó su mano y juntos salieron del bar. En el camino Roger pidió que le prepararan un traje, al llegar al hotel donde seria la bosa pidió una habitación y se cambió, Pilar estaba nerviosa, no se imaginaba que haría este hombre. La boda estaba en su punto máximo, los novios estaban bailando en la pista, al terminar invitaron a la gente a unirse al centro de la pista, Roger tomó la mano de la chica y la llevó hasta la pista y bailaron juntos mientras que la gente los miraba y cuchicheaban.
¿No es Roger Adams? El dueño de KINGSTAR”.
¡Si es él! ¿Qué hace aquí con ella?
¿Que no es la ex novia de Gonzalo?
Todos los miraban mientras ellos bailaban felices.
Gonzalo era el único que tenía cara de pocos amigos no quitaba la vista de ellos. La mujer ahora su esposa a su lado apretó su brazo. Gonzalo, deja de verlo, la gente está hablando mucho”.
Gonzalo levantó los hombros en señal de indiferencia. “No es mi problema, tu la invitaste, querías verla sufrir viéndome casarnos, pero mira ella se ve feliz…” Volvió a ver a la pareja. Él se alejó dejándola sola, no quería discutir ni escuchar sus tonterías.
La mujer pisoteó con sus tacones.
Al terminar la fiesta, ambos salieron, Pilar estaba feliz y de mejor ánimo, seguía un poco borracha. “Gracias”. Ella tomó el brazo de Roger estaba mareada.
Roger notó que ya no podía más la chica, la llevó a la habitación donde se había cambiado, al recostarla Pilar empezó a llorar. “¿Por qué ya no me quieres? ¿Qué hice mal?... Tan poca cosa soy a tus ojos”. Todo lo decía frente a Roger, lo estaba confundiendo con Gonzalo.
El se acercó y tomó sus mejillas sentía pena por la chica. “No eres poca cosa, eres muy linda, ya no estés triste”. Pilar le regaló una pequeña sonrisa y lo besó, Roger que también estaba algo mareado siguió el beso con la chica y las cosas se dieron rápidamente, él no había estado con otra mujer desde que Lili desapareció, por la mañana al despertar ambos hablaron de la situación y quedaron como amigos con derecho, nadie le reclamaría al otro. Era un entendimiento tácito, la situación era parecida con Roger, Pilar recordó que en algunas ocasiones el nombraba a alguien con el nombre de Lili, entendía que también estaba sufriendo por alguien.
Las cosas siguieron así entre ellos durante semanas y después meses, ambos conocían sus sentimientos y se apoyaban mutuamente.
Fin del recuerdo.
Pilar que estaba en los brazos de Roger se quedó dormida, al llegar al departamento, el la llevaba en sus brazos, la acomodo en la cama, pero Pilar no lo soltó de la camisa, se aferraba fuerte a él. “Quédate conmigo”.
Roger quitó sus manos despacio. “No me iré”. Le susurró besándola. Pilar se abrazó a su cuello siguiendo el dulce beso.
Por la mañana Pilar despertó desnuda. “Mi cabeza”. Se quejaba, Roger no estaba en la cama, se levantó vistiéndose, al salir de la habitación encontró a Roger trabajando en la mesa del comedor. “¿Qué haces?”.
Roger le apuntó la comida comprada. “Come, se va a enfriar”. Ella se acercó abriendo la comida, tenía mucha hambre, ayer no había podido cenar y solo bebió. “Es sábado ¿Por qué estás trabajando?”.