Carmen palmeó la mesa, atrayendo a Lili a sus cinco sentidos. “Cuando mis padres y yo nos mudamos siempre te recordaba, al regresar y enterarme lo que paso, te busqué, pero no había rastro de ti, le pregunte a Roger y él también te buscaba”.
Lili levantó la mirada. Omar también le había dicho algo parecido sobre que Roger la buscaba.
Carmen sonrió. “Pero los años pasaron y no había noticias, hasta que tú te comunicaste conmigo y estoy feliz de que lo hicieras”.
Lili suspiró largo. “Ha pasado tanto tiempo… Yo quiero intentar tener una relación con alguien, pero también pensaré bien lo que me dijiste”. Se levantó para salir y camino a la puerta. “Por cierto… No le digas nada a Roger por favor”.
Carmen entendió rápidamente pero aun así le preguntó. “¿Él no sabe de los niños?”.
Lili levantó la mirada avergonzada. “No”.
Carmen se quedó en silencio, Lili le explicó. “En aquella ocasión, aunque para mí fue una experiencia increíble, no signifiqué nada para él, lo dijo frente a tanta gente, cuando me enteré que estaba embarazada pensé en buscarlo… decirle, pero, él seguía igual que antes, salía con diferentes mujeres”. Ella suspiró. “El hecho de que yo tenga dos hijos suyos no cambiará nada”.
“Está bien no te preocupes no diré nada”. Carmen respetaba los deseos de su amiga, se despidieron hasta la nueva sesión. Por lo pronto tenían que regresar cada dos semanas a consulta.
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Omar y Bruno llegaron al estudio, Bruno estaba asombrado por el lugar, había instrumentos por todos lados y gente trabajando, Al ver a Omar todos se acercaron a saludarlo. “Les presento a Bruno”.
Lo saludaron y siguieron conversando por un rato, hablaban sobre los videos en línea de ellos dos y elogiaban a Bruno en todo momento, él se sentía feliz, después de un rato Omar le pidió. “Ven vamos a mi oficina, al entrar Omar fue claro con lo que quería. “Hable con tu mamá sobre llevarte a mi gira”.
Bruno que estaba sentado en la silla de la oficina no podía creerlo. “¿Yo? ¿Pero soy muy chico?”.
Omar confirmó. “Si, tu madre tendría que venir con nosotros”.
Bruno lo pensó por algún tiempo, si su madre se iba con ellos ¿Qué pasaría con Clara? “Pero…”
Omar sabía lo que pensaba. “Clara irá con nosotros también, son seis meses de gira con todo pagado para ellas y para ti, conoceremos muchos lugares juntos”.
A Bruno le gustaba la idea, pero también sabía que su madre no estaría muy de acuerdo con dejar al abuelo en el restaurante. “¿Puedo pensarlo?”.
Omar confirmó. “Claro, sé que tienen que hablarlo entre ustedes, dime cuando tengas una respuesta”.
Más tarde todos cenaban juntos en la casa de Omar. Él se encargó de cuidar de los niños para que Lili saliera a verse con el dueño de la discografía. “Si quieres puedo acompañarte, le pediré a mi ama de llaves que cuide de los niños”. No quería dejarla salir sola tan tarde.
Lili se negó. “Debes descansar, mañana nos iremos, solo conversare con él un rato y regreso”.
Omar se acercó abrazándola y besó su mejilla. “Está bien, te esperaré”.
Lili ladeo la cabeza y sonrió. “Adiós”.
Ella salió, el chofer iba a llevarla en el auto y la esperaría afuera del restaurante, Omar no quería que fuera sola.
Al llegar Lili al restaurante le dio el nombre al empleado y la llevó hasta la mesa. “Buenas noches”. Ella saludó amablemente.
El hombre era mayor. “Buenas noches, al fin la conozco”.
Lili sonrió. “Un gusto señor”. Conversaron por un rato sobre los temas y las regalías, Lili decidió seguir trabajando con él por más tiempo, era un hombre amable y justo. “Agradezco mucho que me diera la oportunidad”.
EL hombre negó y veía de vez en cuando su reloj de mano. “Yo te agradezco, tu música ha sido auge para muchos artistas, mi jefe también pidió conocerte, pero está retrasado”.
La sonrisa de Lili desapareció. “¿Su jefe?”.
El hombre confirmó. “Si. Roger Adams, dueño de KINGSTAR, está muy interesado en conocer a Milla desde hace tiempo”.
Lili se levantó nerviosa y tiró el vaso con agua de la mesa. “Lo siento, lo siento”. Ella temblaba, el señor notó su nerviosismo. “¿Qué pasa?”.
Lili nerviosa le dijo. “Tengo que irme, lo llamaré mañana, discúlpeme”. Tenía que salir rápido de ahí, Lili sabía quién era el dueño, trabajaba para él bajo un nombre artístico, además de que Alondra se encargaba de todo, es por eso que nunca la había encontrado.
El hombre no alcanzó a decirle nada, ella salió despavorida del lugar.
En la entrada Roger entregaba las llaves de su auto al empleado, este subió rápido conduciendo el auto hasta el estacionamiento.
Roger camino a la entrada y se quedó estático. “Lili”.
Lili caminaba rápidamente, que no se dio cuenta del hombre en la entrada, nerviosa giró hacia atrás mientras seguía caminando, buscó a su chofer sin darse cuenta.
“Lili”. Escuchó decir, ella se quedó quieta mirando al hombre frente a ella…
Roger avanzó hacia ella. “Lili”. Volvió a repetir.
Ella no podía moverse, había una fuerza que la tenía plantada en su lugar, sus manos sudaban y su corazón latía incontrolable.
Roger llegó hasta ella examinándola por completo. “¿Dónde has estado?”.
Ella no respondió. Ella lo miraba detenidamente, su cabello estaba más largo, pero bien peinado hacia atrás, sus rasgos eran más maduros y le daban un porte más elegante, llevaba un traje gris con gabardina, ella recordó lo alto que era y se sintió pequeña en ese momento.
El chofer la llamó. “Señora”.
Ambos giraron, Lili camino rápido hasta el auto donde estaba el chofer esperándola. “Vámonos”. Le dijo al hombre, quien subió rápido.
“¡Lili! ¡Espera!”. Roger la siguió tratando de abrir la puerta del auto, pero no pudo Lili la había bloqueado, el chofer encendió el coche, Roger corrió detrás de él y maldijo, acababa de entregar el auto al empleado, se peinó del cabello para atrás frustrado. Su corazón latía a mil por hora. “Lili”. Volvió a repetir. No dejaba de mencionar su nombre.