Cap 26 Una niña

1156 Palabras
Lili se despidió de Bruno y salió de su habitación, Lili camino hasta la siguiente cuando Omar la detuvo abrazándola por detrás. “¡Ah!”. Omar susurró a su oído. “¡Sh! Los despertaras”. Ella observó a su habitación, Clara estaba dormida en la cama mientras en la televisión pasaban caricaturas. Lili se giró dándole una sonrisa inquieta a Omar. “Me asustaste”. Ella nerviosa peino su cabello. Omar le sonrió robándole un pequeño beso. “Quería estar a solas contigo un rato”. Lili se recargo en su pecho. “Omar…” Él los mecía ambos mientras la tenía en sus brazos y acariciaba su cabello. “Mmm”. Lili le pidió. “Podemos… ir despacio”. Omar la alejó. “Claro, no te preocupes, no te haré nada si no quieres”. Se acercó robándole otro beso. “Pero no puedo contenerme a besarte… ¿Puedo?”. Ella estuvo de acuerdo, eran novios era lo más normal en una relación. Omar acaricio su mejilla atrayéndola para besarla, se fue intensificando lentamente hasta que ella inquieta se alejó. “Iré a dormir”. Omar dejó que se fuera, había sido muy valiente acercándose más de lo que debía, pensaba llevar las cosas despacio, pero era muy difícil cuando la tenía cerca. “Descansa”. Al día siguiente, Bruno se iría con Omar a su estudio mientras Lili y Clara se presentaban en su cita con el psicólogo. “Nos vemos más tarde”. Omar beso sus labios rápido para despedirla. Lili le sonrió algo retraída. “Si, te llamaré cuando termine”. Ellas subieron al auto que Omar consiguió para que se trasladaran, después de verlas alejarse giró hacia Bruno. “Bien, vámonos”. Bruno subió al auto y se fueron juntos. En el camino al especialista, Lili miraba por la ventana todo alrededor, Clara desde la otra ventana también observaba la ciudad, nunca antes había salido de la isla, todo era nuevo para ella. Aunque la ciudad estaba llena de ruido le gustaba, había mucha gente y cosas nuevas. “KINGSTAR”. Susurró Lili y recordó llamarle al dueño de la disquera. “Hola… Si soy Milla, estoy en la ciudad y me gustaría verlo…” Clara seguía mirando por la ventana, Roger caminaba junto a Pilar, habían salido a comer, Roger estacionaba el auto para que Pilar saliera cuando sintió la mirada extraña, el giro y se encontró con esos ojos verdes de ayer, la pequeña iba en un auto y lo miraba detenidamente regalándole una gran sonrisa, Clara estaba feliz de volver a verlo, Roger la siguió con la mirada hasta perderla de vista, algo lo hizo bajar del coche mirando el auto donde iba la pequeña. Pilar que le hablaba desde el otro lado del carro notó su desconcierto. “¿Roger?”. Pero él no reaccionaba, la niña iba mirándolo desde la ventana trasera. “¡Roger!” Volvió a llamarle Pilar. El volvió a sus cinco sentidos. Pilar frunció el ceño. “¿Qué pasa?”. Roger sonrió tontamente. “¿Recuerdas a la niña de la que te hablé?”. Ella afirmó. Roger volvió a ver la calle. “Ella iba en ese auto n***o”. Pilar trató de encontrar el auto del que hablaba, pero no estaba. Ella bufó. “Estás extraño desde ayer”. Roger bajo la mirada burlándose de sí mismo. “¿Qué me pasa?”. Clara se sentó en su lugar erguida mirando de reojo a su madre que seguía al teléfono, bajó su cabeza y puso las manitas en su pecho, el corazón le latía mucho, Lili giró para verla mientras seguía hablando. “Si, lo veré ahí”. Ella colgó. “¿Pasa algo Clara?”. Clara levantó su mirada y negó con su cabeza, Lili acarició su cabello. “No te pongas nerviosa, la doctora es muy buena, ella también estaba conmigo en la escuela, es conocida como Omar”. Quería darle ánimos a su hija. Clara afirmó y siguió mirando por la ventana del coche. Su humor estaba muy bien después de ver a quien creía era su padre. Deseaba encontrarlo más seguido. Al llegar esperaron un poco, Clara seguía pensando en el hombre mientras jugaba con algunos juguetes en la sala. “Lili”. Lili levantó la vista. “Hola. Carmen”. Se dieron un abrazo. “Muchos años sin vernos”. Lili confirmó. “Si”. “Pasen”. La mujer era alta y de tez aperlada, su cabello era c***o y ojos negros. Entrevistó primero a Clara y después a Lili pidiéndole a Clara salir a jugar. “Tu pequeña está bien, trabajaremos para mejorar sus fortalezas, paulatinamente su confianza mejorará, su falta de habla es a voluntad, ella es demasiado tímida, pero hay maneras de darle armas para que ella hable con las personas, es cuestión de tiempo y trabajo”. Lili entendió. “Solo quiero que pueda comunicarse con los demás, esto la está atrasando mucho en la escuela”. Carmen confirmó mientras escribía algo en sus archivos. “No te preocupes, tenemos las herramientas necesarias para ayudarla a que tenga más confianza en sí misma…” Lili sonrió esperanzada. “Te agradezco mucho Carmen, es bueno haberte encontrado” Carme cambió el tema. “Y tú ¿Cómo has estado?”. Lili feliz dijo. “Bien, Bruno está mejorando en la música, mi familia tiene salud y yo conocí a un hombre, estamos saliendo…” Carmen estaba curiosa. “¿A si? Un hombre ¿Quién?”. Lili le contó sobre Omar. “Lo conocí en la universidad antes de que me fuera de la ciudad y nos encontramos hace algunas semanas”. Carmen estaba feliz. “Es bueno escucharlo, ¿Lo amas?”. Lili asintió. “Los niños lo aceptan y mi familia está a gusto con él, es un buen hombre y…” Carmen la interrumpió recargando sus brazos en el escritorio. “Pero… ¿Lo amas?”. Volvió a preguntar. Lili se quedó en silencio por unos segundos. Carmen se recargo en la silla. “Sabes… conozco tu relación con Roger desde que estábamos en la prepa y se lo mucho que tu lo amabas, son de esos amores difíciles de sacar del corazón, pero no imposibles, a lo que voy es que si este hombre de verdad te gusta… sigue, pero si solo sales con él porque tus hijos lo aceptan, deberías de pensarlo dos veces”. Lili se quedó en trance ante las palabras de su amiga, Omar le gustaba, pero no al grado de ser una pareja y como Carmen lo decía una de las razones porque lo había aceptado era que los niños empezaban a quererlo.
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