Cap 12 Celos

1086 Palabras
Me levanté apurado no podía creerlo. Era mi amiga y le debía tanto a su padre, ellos estuvieron conmigo cuando mi mamá se fue, ¿Cómo pude hacer esto? Yo tenía plena confianza del padre de Lili y me aproveche de ella. Era un completo imbécil, como pude hacerle eso, ella siempre fue tan inocente y yo sabía muy bien que fui el primero, yo ni siquiera me merecía eso. Ella era como un ángel puro y yo… “Esto no está bien, no debimos...” “¿Roger?”. Ella se acercó y yo la evité ofuscado, ¡Por Dios! la aventé tan lejos que se dio un golpe en la pared. “Esto estuvo mal Lili ¿No lo entiendes? Tengo novia y tú… eres mi mejor amiga”. Quería que ella entendiera lo difícil de la situación. Me sentía sofocado y noté la forma en que ella me miraba llena de tristeza. -¿Por qué lo hice? – Me regañaba a mí mismo. Salí del departamento corriendo, No debí tocarla, no a ella… Baje las escaleras rápidamente, había gente alrededor pero no podía ni saludar, no tenía cabeza para eso, camine por la calle sin rumbo mirando alrededor pensando en lo estúpido que fui. Estaba tomando un café, tenía resaca y no quería volver, ¿Ella estaría esperándome? No lo creo, suspire, ya era tarde, tenía horas en la calle, mire mi reloj ocho de la noche, me levante y regrese al departamento, estaba vacío, me senté en la orilla de la cama y poco a poco empecé a recordar la noche anterior, las sensaciones piel con piel, sus besos dulces, como temblaba en mis brazos ante cada roce, sus gemidos, su cabello esparcido en mi almohada mientras yo… El fin de semana me quedé encerrado pensando que haría, Lili no se merecía esto, yo me aproveche de ella, Bianca me había dejado como 100 llamadas y mensajes no contesté ni uno. El lunes llegue a la escuela temeroso, todavía no sabía cómo enfrentar a mi Lili, suspiré y entre encontrándome con algunos chicos del equipo de fútbol, caminamos hasta el patio y en eso Bianca se lanzó a mis brazos, la atrapé para que no cayera y empezaron todos a conversar no sé de qué cosas, yo solo pensaba en Lili, no sé en qué momento me perdí en la plática y Bianca me besó, todos hicieron una bulla y se rieron de nosotros, yo solo me aleje de la chica. Los días pasaron, el equipo de fútbol estaba en las finales y necesitaba entrenar mucho más, ya había decidido que después de terminar la temporada me daría de baja, aunque sabía jugar no era lo mío. Lo peor es que estaba furioso, las veces que intentaba hablar con Lili, ese chico nuevo siempre estaba junto a ella, algo dentro me carcomía, no me gustaba verlos juntos y las imágenes de esa noche pasaban constantemente por mi cabeza haciéndome desear más, mucho más… Un día nos encontramos con Lili de frente, yo estaba muy apenado con ella después de lo que pasó y no tenía cara para mirarla a los ojos, Bianca como siempre encima de mí no sé qué cosas le decía, la mirada de Lili caía sobre mí con gran tristeza, suspiré y cuando iba a hablarle, ese chico apareció llevándola lejos, no sé qué fue, pero mi corazón dolió y empecé a molestarme, me zafe de Bianca y me aleje, ella se fue detrás de mí, pero subí a mi coche y me largue del lugar. Días después, esperaba a unos amigos en mi departamento, nunca antes los había invitado, fue idea de Bianca, yo no me negué, quería relajarme un poco, me acerqué a la ventana y observé a Lili de pie afuera del edificio, llevaba libros con ella como cuando nosotros estudiamos juntos. Salí de mi departamento y subí por las escaleras hasta el siguiente piso quedándome frente al elevador, no sé por qué, pero tenía la corazonada de que Lili estaría allí. Al abrirse las puertas del elevador, me encontré con la chica a la que más deseaba ver, llevaba su cabello recogido en un moño, una blusa lila y jeans negros, nuestras miradas se encontraron, yo entre rápido al elevador presionando el botón de bajada. “¿A dónde vas?”. La interrogué disgustado. Ella se quedó quieta en silencio, yo me acerque más y más, quería volver a oler su rico perfume, me tranquilizaba inmediatamente, ella me llenaba de una paz que nadie más me podía dar. Tartamudeó con miedo, quería reírme de mi Lili por lo nerviosa que estaba. “Voy… a casa de Omar”. Me molestaba el hecho que ella pronunciara hasta su nombre. “¿Por qué? ¿No crees que has estado mucho con él últimamente?”. Ella cambió su semblante y molesta me dijo. “¿Y a ti que te importa?”. Ella nunca me había hablado de esa manera, puse mis manos a los lados de su cabeza acorralándola, quería abrazarla, besarla de nuevo muchas veces. El timbre se escuchó anunciando que las puertas del elevador se abrían, no perdí tiempo tomé su mano y la llevé a mi departamento. Al cerrar la puerta la recargue en la pared y la bese con gran intensidad, ella me empujó. Reaccione, había perdido mi autocontrol y no quería asustarla. “Yo… lo siento Lili…” Me aleje para enfriar mi cabeza, la deseaba mucho, escuche que trataba de abrir la puerta para salir, me acerque a ella abrazándola por detrás. “Yo no dije que te podías ir…” Le advertí molesto. “¿A dónde vas? ¿Con Omar?”. Algo en mi interior se había desatado, los celos y la rabia por verla con alguien más era incontrolable, nunca antes me había sentido así con ninguna chica. La giré y volví a besarla más intenso, cada segundo que pasaba cerca de ella sintiendo su piel era un bálsamo para mí y quería más, la lleve a mi habitación, deseaba tanto tenerla de nuevo, pero esta vez sobrio, porque, aunque recordaba lo que pasó la primera vez, quería repetirlo en mis cinco sentidos. Repetir de nuevo cada efecto que provocaba en ella, hacerla temblar y estremecer debajo de mi cuerpo y la verdad que fue increíble hacerlo. “Llega para mí”. Le susurré y sentir cada sensación fue algo mágico, tenerla en mis brazos era algo impresionante.
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