Salía de mi casa, papá ya estaba camino a la empresa, cuando llegué en mi coche a la universidad estaba distraída al estacionarme, le pegue a un auto, baje del coche para checar el golpe. “¡Maldición!”.
El chico del otro auto salió y se acercó a mí, era alto de tez clara y ojos cafés oscuro, su cabello era castaño y claro. Lo observé por un momento, era realmente muy guapo.
“Lo siento, te pagaré la reparación”. Le dije muy apenada.
Él me sonrió. “Es solo un pequeño rasguño, no te preocupes”.
Yo me sentí un poco nerviosa con su mirada. “Insisto, te pagaré el arreglo”.
El regreso al auto y saco su mochila cerrando las puertas para después caminar hacia mí. “Qué tal si me pagas mostrándome el edificio, soy nuevo y no conozco nada”.
Yo acepté alegremente. “Está bien, ¿En qué carrera estás?”.
“Música”. El me mostró su horario.
Al leer su horario me asombre. “Tiene las mismas clases que yo”.
“Eso es genial, estaré detrás de ti todo el tiempo”. Lo dijo regalándome una sonrisa carismática.
No sé porqué, pero sus palabras hicieron que me sonrojara, yo carraspeé. “Vamos”.
Le mostré la mayoría de lo que había alrededor, la cafetería, las aulas, la dirección, la biblioteca, en general todo, entramos a clases yo me senté cerca de la ventana y él a mi derecha, de vez en cuando me preguntaba cosas sobre las clases o los nombres de los profesores.
Teníamos un receso y me levanté para ir a comprar un almuerzo después iría a mi árbol preferido a escribir un rato.
Observé cómo el chico nuevo estaba rodeado de gente, no perdía el tiempo y rápidamente hizo amigos, como me gustaría ser así, pero en realidad siempre he sido una persona tranquila y tímida.
Al llegar a mi árbol, acomode la manta que pongo siempre en el piso y me senté dejando mi mochila de lado, mientras comía escribía algunos garabatos al azar en mi libreta, sentí una sombra que me cubría la luz del sol y levante mi cabeza para encontrarme con el chico.
“Hola de nuevo”. Me sonrió.
“Hola”. Le dije tímidamente.
“Fui descortés en la mañana y no me presenté, soy Omar Méndez ¿Cuál es tu nombre?”.
“Soy Liliana Montalvo”.
Él se sentó a un lado mío donde el árbol cubría más el sol, sacó un sándwich y empezó a comer junto a mí.
Yo hice lo mismo, seguí comiendo y escribiendo. De vez en cuando le ofrecía algunas frutas que llevaba en mi contenedor. El gustoso tomaba y comía a mi lado.
“¿Qué haces?”. Él me preguntó interesado en mi libreta.
“Yo… escribo…” Le dije algo apenada solo Roger había visto mi libreta, Omar se acercó suficiente para ver algo de lo que había escrito.
“¿Eres compositora?”.
Yo asentí. “Lo intento”. Seguí escribiendo para dejar de sentirme tan nerviosa al lado de Omar.
Él estaba a punto de preguntarme algo cuando escuche su voz… “Hola Lili”.
Yo detuve mi mano y mi cuerpo se puso rígido, respire profundo y levante mi rostro formando una pequeña sonrisa. “Hola Roger, ¿Cómo te fue en vacaciones?”.
Omar me miraba fijamente y yo esperaba que no notara mi nerviosismo.
Roger observó de reojo a Omar y frunció el ceño. “¿Quién es él?”. Lo escudriñaba completo, pero a Omar no le importaba.
Observe a Omar que seguía comiendo sin inmutarse de la presencia de Roger. “Es un nuevo compañero, su nombre es Omar”.
Roger me iba a decir algo cuando apareció Bianca abrazándolo de la cintura y besando su mejilla, como siempre lo que hice fue bajar mi mirada para no ver sus muestras de amor, tratando de calmar el dolor en mi corazón, mordí mi sándwich, pero el sabor fue amargo y áspero.
Bianca como una niña mimada empezaron a hablar. “Hola amor, te estaba buscando, no nos hemos visto en tanto tiempo”.
Roger le sonrió. “Perdón, tenía asuntos importantes”.
Ella hizo una mueca y haciendo pucheros le dijo. “¿Puedes acompañarme a comprar mi comida?”.
Roger me miró por unos segundos, sentí su mirada penetrante y después asintió hacia ella. “Vamos… nos vemos más tarde Lili”.
Yo solo asentí con mi cabeza, no quería ver a ninguno de los dos.
Seguí escribiendo, para tranquilizar mi corazón agitado, dolía mucho, pero sin darme cuenta una pequeña lágrima salió de mi ojo.
Sentí el líquido caliente y cuando quise limpiar mi rostro sentí un dedo cálido, levanté mi rostro y observé como Omar me miraba en silencio mientras limpiaba mi lágrima.
Él sonrió tratando de eliminar la incomodidad de ambos. “¿Puedo decirte Lili?”.
Yo asentí, me gustaba más el nombre corto.
“Lili, ¿Me podrías llevar a una tienda de instrumentos o un centro comercial?, no conozco la ciudad y necesito unas cuerdas nuevas para mi guitarra”.
Lo mire detenidamente. “Ok”. Omar era nuevo en la ciudad y me estaba pidiendo ayuda y yo quería ser amable y claro que lo llevaría.
Al terminar las clases, Omar me esperaba en la entrada de la escuela, al verme me sonrió, no sé por un momento pensé en que nunca antes un chico aparte de Roger me había sonreído de esa misma forma, en la escuela yo siempre pasaba desapercibida por los chicos y nadie se me acercaba. “Hola”.
Omar me miró y preguntó. “¿Lista?”. Yo asentí, caminábamos por la acera, conversando de nuestros compositores y músicos favoritos, él era muy interesante y carismático, la plática fue muy amena y el camino al centro comercial se hizo relativamente corto.
Llegamos a la tienda de instrumentos musicales. “Hola señor Fernández”.
El dueño de la tienda levantó su rostro sonriéndome. “Lili, que gusto verte ¿Qué te trae por aquí?”.
“Vine con mi amigo, necesita unas cuerdas para su guitarra”. Yo giré para ver a Omar quien saludo al dueño amable y le dijo lo que buscaba específicamente.
Al salir de la tienda, Omar preguntó. “El chico de esta mañana… ¿Es tu amigo?”.
Yo levanté mi rostro para mirarlo y asentí. “Nos conocemos desde niños”.