Omar hizo una mueca. “¿Él sabe que te gusta?”.
Yo me detuve y me quedé mirándolo asustada.
Omar se rio. “Es difícil no darse cuenta, pero al parecer él no lo sabe”.
“No. Y te pido que no digas nada por favor, no quiero perder su amistad, como vez él no me ve más que como su amiga”. Dije eso haciendo una mueca con mi boca amarga.
El entendió dejando el tema y seguimos caminando hasta que llegamos a un local, se detuvo y me preguntó. “¿Quieres un helado?”.
Yo lo observe algo incómoda por nuestra conversación de hace un momento y nunca salía con nadie más que con Roger.
Omar notó mi estado y me dijo. “Será como agradecimiento por ayudarme a encontrar una tienda de música”.
Me alegré al escuchar sus palabras. “Ok”.
Él me acompañó hasta la escuela y disfrutamos nuestro helado mientras conversábamos de nuestros artistas favoritos, habíamos dejado los autos en la universidad para poder caminar al centro comercial que estaba cerca.
Omar abrió la puerta de su auto y se recargó mirándome. “Me divertí mucho Lili, gracias por la aventura”.
Yo me sonroje. “Solo fue una ida al centro comercial”.
Él sonrió aún más. “Para mí fue muy especial”. Él subió y encendió su auto, me quedé mirándolo y le dije adiós con la mano recordando sus palabras. Nos despedimos prometiendo vernos al día siguiente en la escuela.
Los siguientes días él comía conmigo, conversábamos de muchas cosas, era hijo único solo tenía a su mama, pero vivía en otra ciudad y vivía solo igual que Roger. Era muy talentoso en la música, me ayudó con unas cuantas estrofas de algunas de mis canciones, el tocaba el piano muy bien y era un prodigio que yo sabía que sería famoso en algunos años.
Fin del recuerdo.
…………………………………….
Sentí que me movían y me desperté, papá me dijo. “Hija llegamos”.
Observe por la ventana y llegamos a una central de autobuses en otra ciudad, me tallé mis ojos cansada y moví mi cuerpo, fue mucho tiempo sentada en el mismo sitio, pero era lo más seguro para escapar, papá me entregó una gorra y sudadera negra. “Póntelas, trataremos de pasar desapercibidos”.
Yo le obedecí, bajé con mis cosas y sentí la brisa fresca, me oculté más en la sudadera caminando detrás de mi padre. “Papa ¿Estamos cerca de una playa?”.
Mi papá sonrió y asintió. “Tomaremos un barco para ir a una isla”.
Yo me quedé asombrada. ¿Una isla?”.
Él me explicó. “La familia de Moisés vive ahí, ellos saben que vamos, nos ayudarán a escondernos por un tiempo”.
Yo asentí, no importa a donde fuera mi padre yo lo seguiría sin preguntar nada.
Miré alrededor, había mucha gente, papá llevaba las maletas y caminamos hacia un taxi que nos llevó a la bahía.
Pude notar un gran barco, la gente subía con sus cosas, miré a mi padre. “¿Subiremos a ese el barco?”.
El negó y giramos para ver que la gente que iba a bordar entregaba las identificaciones al guardia, el confirmaba y los dejaba entrar poco a poco. “No podemos dar nuestros datos”.
Papa camino hacia una orilla, un hombre estaba recostado cubriéndose con un sombrero de paja, dormía en un viejo bote. Papá golpeó el bote. “Oye”.
El hombre se levantó. “¿Es Arturo?”.
Mi padre asintió. El hombre salió del bote y nos ayudó a subir nuestras cosas.
El hombre se presentó. “Soy Gerardo Villagrán. Moisés es mi primo y nos informó de todo”.
El hombre nos llevó por el mar, navegamos mientras la fuerte brisa jugaba con mi cabello, era algo curioso y se sentía bien, después de lo que me paso, esto me daba algo de tranquilidad y paz, observe por última vez el lugar por donde abordamos, íbamos a un lugar remoto en el mundo, poco a poco se hacía cada vez más pequeño el lugar donde zarpamos, hasta que desapareció junto con la ilusión de volver a ver a Roger…
——-Roger——
El día llegó, la pequeña Lili tendría su primera presentación, estaba tan feliz por ella, tenía mucho días sin verla entre las clases que tuve que recuperar con trabajos, con examen de segunda oportunidad que pasaba con las calificaciones más altas, el equipo de fútbol a mala hora acepte entrar y mi novia Bianca, no tenía el tiempo de verla, cuando me desocupaba ya era muy tarde por la noche para mandarle el mensaje diario de siempre, yo deseaba que ella me mensajeara pero nunca lo hizo, hasta el día que me informó de su presentación, estaba feliz de que se animara a mandarme un mensaje y claro que no iba a faltar.
Me levanté de la cama y me duche para vestirme formal, use una de las camisas que Lili me había regalado en un cumpleaños, la presentación era a las 4 de la tarde tenía tiempo de ir y comprarle algún detalle al centro comercial, conocía muy bien sus gustos y ya tenía pensado lo que le compraría.
Sonó mi celular era Bianca mi novia, me gustaba mucho la chica y al principio nos llevábamos bien, pero después cuando nos encontramos a sus padres por casualidad y me presentó como su novio ella se convirtió en una chica posesiva, se metió en mi red social y cambio mi foto de perfil, pelamos, pero al final lo deje por la paz, las discusiones eran cada vez más seguidas y ahora el problema era que no le gustaba mi relación con Lili.
“Hola Roger”. Ella habló cariñosa.
“Hola”. Recogí las llaves y salí de la casa.
“Mis padres te invitan a un almuerzo, mi padre cumpleaños, quería saber si vienes”.
Me detuve y chequé la hora en mi reloj. “Tengo un compromiso Bianca, te lo dije ayer, es la presentación de Lili”.
“Lo sé Roger, pero es mi padre quien te invita, desea conocerte más”.
Suspire resignado. “Está bien, pero por la tarde iré con Lili”. Hice cálculos y pensé que podría estar por la mañana con los padres de Bianca y ya desocuparme por la tarde para ver a Lili.