—No hay de qué —respondió Calista, fijándose en Marlie y pensando por su mirada que la niña se alegraba de verla—. Hola, cariño, ¿cómo estás? — dijo a la pequeña tomándola en brazos, y luego añadió dirigiéndose a Alex —: ¿Puedo hacer algo para ayudarte? —Ya lo estás haciendo —respondió el. Alex estaba nervioso. Se puso a dar vueltas por la habitación. Al parecer el dr. Coen había venido a ver a Bella en casa, por qué sufrió un sangrado Sin embargo ella no quiere internarse . Calista miró a la niña y luego cerró los ojos. Marlie le estaba agarrando del pelo y tiraba de él con todas sus fuerzas como si quisiera arrancárselo. No soltó ningún gemido de dolor, pero las lágrimas comenzaron a asomar por sus ojos, mientras trataba suavemente de abrirle la mano a la pequeña para que soltase la

