1 año y tres meses después Estaba abrumado, agobiado y desquiciado. Alex Bennett, se pasó la mano por su rebelde pelo rubio, tratando de aclararse las ideas y despejar la especie de niebla y confusión en que llevaba sumido esas últimas semanas, desde que su vida había tomado aquel giro dramático y había cambiado por completo. Suspiró profundamente y miró el reloj de la mesilla de noche. Cinco minutos. Eso era todo lo que quedaba. Cinco minutos antes de que Marlie se pusiese a llorar desconsoladamente y despertase a toda la vecindad. A él, desde luego. Se levantó de la cama, medio dormido, se dirigió a la cuna que había instalado en el otro extremo de su cuarto y se quedó mirando al bebé. —Te compraré un cochecito si me dejas dormir solo veinticinco minutos más. Pero su atractiva of

