Amelia Montserrat. 22 de octubre, 2016 Desbloqueo el celular mirando el mensaje que acaba de llegar, leo con lentitud el texto evitando sonreír ante lo que hay en él. Elena carraspea a mi lado soltando una risita suave cargada de burla, alzó la mirada encontrándome con sus ojos marrones llenos de muchas cosas que quiere decir, pero se está reteniendo. – ¿Qué pasó? –pregunte con cautela. –el papi del bebé te ha escrito–asiento con suavidad, temiendo lo próximo que salga de su boca–cuando vas a darle algo de diversión al pobre, Owen está enganchado a ti de una forma muy jodida–vuelve a insistir con el absurdo comentario sobre la atracción del pelinegro, Owen no gusta de mí, es algo impensable. –Estás mal, Elena, entre nosotros no sucede nada de esa forma. –Claro dile eso a papi Owe

