Me desperté temprano y en el proceso intenté despertar a Karina quien se negaba rotundamente a mi petición. —Llegaremos tarde a clases. ¡Levántate de una vez, idiota! —Grité exasperada mientras jalaba su pierna en un intento por sacarla de la cama. Pero vaya que era pesada, por más que luché no pude moverla ni un poquito. Levantó la almohada que tenía puesta sobre su cara, sus ojos estaban achinados por el sueño. Me miró con el ceño fruncido y cara de reproche. —¡¿Pero qué bicho raro te picó, Olivia?! —El de la responsabilidad, espero que te pique a ti un día de estos. Se incorporó sosteniéndose sobre sus codos con una ceja arqueada y sus ojos achinados. —Si sabes que es sábado, ¿no? SÁ-BA-DO. ¡No hay clases Olivia! ¿En qué planeta tienes la cabeza? —¿Si recuerdas que hoy tenemos un

