Me encontraba preparando una ensalada en la cocina al ritmo de una canción urbana que sonaba en la radio. Era domingo y como era de costumbre me encontraba sola en casa, o eso pensé. La canción dejó de sonar y un carraspeo me hace volverme para encontrar a mi hermano sentado en el mesón observándome divertido por mi baile. —Creo que se te da mejor el canto Liv. — Pongo mis brazos en jarra y arqueo una ceja indignada— Ah no, no te enfades. —¿Por qué no estás en práctica? —sube y baja sus hombros despreocupadamente. —Mamá tuvo que ir a casa de la abuela—. Dejo caer mis brazos y mi cara cambia a una de preocupación. —¿Qué pasa con la abuela? —Pregunto un tanto alarmada. —Nada malo, Liv. Cálmate. —Entonces, ¿de qué se trata? —Pregunto sin bajar la guardia. —Tío Charlie ha salido de la c

