-Día libre- Me desperté sin alarma y sin clases persiguiéndome. Kylie golpeó la puerta con los nudillos, asomó la cabeza y dejó dos tostadas en el escritorio. —Hoy, familia primero —dijo—. Yo me ocupo de que nadie moleste. Asentí. Cogí el móvil y marqué a casa. Mamá contestó en el primer tono. —¿Estás bien? —Sí. —Me apoyé en la pared—. De verdad. —Cuéntame dónde duermes —pidió. —En una habitación luminosa, con ventana al sur. Kylie está pared con pared. No me falta nada. —¿Él? —Cerca. —No supe decirlo mejor. Exhaló, cansada y firme. —Si alguna vez sientes que no es tu sitio, te vienes. Y si es tu sitio, te quedas. Lo único que quiero es que estés viva, entera y que seas feliz. —Lo estoy. —Jack quiere pasar a verte. —Dile que venga a las cinco. Le esperarán en el camino del vi

