CAPITULO 30

1083 Palabras

El porche todavía guardaba el calor del día. Me senté en el escalón, las manos apoyadas detrás, intentando ordenar todo lo que había pasado en la reunión. Habían hablado de rutas, de plata, de turnos… de todo lo que yo todavía estaba aprendiendo a digerir. Pero mi cabeza no estaba en mapas ni en estrategias, sino en la tensión que se había acumulado desde que el espía se marchó. Thiago permanecía de pie a unos pasos, como una estatua oscura recortada contra la luz de las farolas. Parecía mirar el horizonte, aunque sabía que su atención no estaba en los tejados ni en el bosque: estaba en mí. Con él nunca se trataba de lo obvio. De repente giró la cara mirándome fijo a los ojos, y dijo en voz baja: —Hoy fuiste tú. Fruncí el ceño, confundida. —¿Y quién se supone que era antes? —La que se

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR