B.
Todo el lugar estaba atestado de parejas y de tan solo observarlas una parte de mi quería ocasionar algún problema entre ellas, pero alejé esos pensamientos ya que preferí pensar en pasarla bien.
─¿Quieres algo de tomar cariño? ─preguntó Nash a mi lado y asentí con la cabeza.
Él se levantó de la mesa y se dispuso en caminar entre algunas personas para llegar al bar. Yo me mantuve en mi lugar y empecé a mover mis hombros al ritmo de la música.
Mis piernas y mis caderas picaban por bailar, ya quería hacerlo, pero necesitaba un poco de adrenalina en mis venas y exclusivamente eso era lo que Nash traía en una de las copas.
─Aquí tienes ─me tendió la copa y sin esperar un segundo más la llevé a mis labios logrando que descendiera por mi garganta hasta caer en mi estómago.
─Iré a la pista de baile ¿quieres ir? ─dije antes de levantarme y él negó con la cabeza.
─Me quedaré aquí, observándote ─respondió. ─Me gusta mirarte.
Me acerqué a él y dejé un beso corto en sus labios para después succionar su labio.
─Sé que te gusta mirarme ─aclaré y él soltó una risita.
Emprendí mi caminata hacia las escaleras para así bajar del área VIP y en cuanto llegué al primer piso algunos presentes dirigieron su mirada a mí.
Mostré una pequeña sonrisa en dirección a un chico quien me estaba observando y a su lado estaba su pareja y al ver que él estaba mirándome ella le dio un pequeño golpe en su hombro y yo solo me dediqué en sonreír.
─Preciosa ─una voz tras de mí se hizo presente y al voltearme me topé con un chico moreno de ojos verdes. ─¿Bailamos?
─Yo bailo sola cielo ─respondí.
Caminé en dirección al pasillo que conducía a los baños del primer piso y en cuanto estuve en la pequeña oscuridad llevé una de mis manos a mi seno derecho saqué la pequeña bolsita que tenía en ella con cocaína, metí mi dedo en ella y luego lo pasé mis dientes frontales, metí el dedo nuevamente y luego lo succioné para después volver al lugar en donde algunas personas se encontraban bailando al ritmo de la música.
Rojo.
Azul.
Morado.
Verde.
Eran los colores que iluminan el rostro de las personas en la pista de baile. Observé todo a mi alrededor y puedo decir que la mitad de las personas en este lugar ya se encuentran más ebrias que hace unos minutos atrás.
La canción Woman - Doja Cat se hizo presente. Llevé mis manos a mi cabello y dejé que empezará a caer en cascadas, mientras movía mis caderas de manera sensual, mordí mi labio inferior y luego abrí mis ojos para toparme con un perfecto trasero a unos dos metros de donde me encontraba.
Inmediatamente caminé hasta la chica de cabello castaño que se encontraba bailando al ritmo de la música y me detuve frente a ella. Sus labios carnosos se mostraban en una pequeña sonrisa, sus ojos cerrados y ella continuaba moviendo su cuerpo al ritmo de la música.
Me acerqué un poco más a ella y sus ojos se abrieron dejándome observar ese color café. La chica mostró una sonrisa y yo lo hice de igual manera.
─¿Bailas conmigo muñeca? ─pregunté con una sonrisa.
─¿Crees poder llevarme el ritmo?
Solté una risita y caminé en círculos frente a ella para después posicionarme tras de ella.
─Aquí la pregunta sería si tú me estas dispuesta llevarme el ritmo a mí ─susurré en su oído.
Ella pegó su trasero a mí y yo coloqué mis manos en su cintura. Empezamos a mover nuestras caderas al ritmo de la música y pude observar cómo algunos de los presentes mantenían sus ojos sobre nosotras.
Llevé una de mis manos a su cuello y lo apreté un poco y ella mostró una pequeña sonrisa.
─¿Tienes diez minutos para mí? ─pregunté en su oído.
Ella se volteó a mí y pegó su frente a la mía.
─Tengo más de diez.
Entrelacé mi mano con la suya y me dediqué en caminar entre algunas personas, pasamos por el pasillo oscuro en dirección a los baños y en cuanto abrí la puerta y ambas estuvimos dentro me abalancé hacia ella para pegar mis labios a los suyos.
─Qué... ─se aclaró la garganta. ─¿Qué haces?
─No lo sé ─mostré una sonrisa. ─¿Qué piensas que hago?
Llevé mi mano a su muslo y empecé a subirla poco a poco hasta llegar al dobladillo de su vestido. Sus ojos cafés no me abandonaban y podía sentir como su respiración se aceleraba a media que llegaba a su entrepierna.
─Tengo novio, ya lo...
─Podemos llamarlo y armar una gran fiesta los tres juntos ¿No crees? ─arqueé una de mis cejas y continué con mi mano hasta llegar a sus bragas.
─No creo que sea... buena idea ─susurró.
─Entonces lo dejamos hasta aquí ─murmuré a centímetros de sus labios.
Y en ese momento ella tomó mi rostro entre sus manos y pegó sus labios a mí. Su lengua se dio pasó en mi boca y ambas soltamos un gemido ante esa sensación. Mi espalda chocó con la pared, pero ni siquiera noté el dolor ya que me encontraba en mejores cosas.
Las manos de la chica llegaron a mi trasero y lo apretó logrando que una corriente eléctrica se expandiera por mi estómago. Coloqué mis manos en sus hombros y le di un empujón para ella tomara lugar en el lavamanos y lo hizo. Se subió y abrió sus piernas así que me agaché frente a ella y llevé mis manos a sus bragas para retirarlas. Nuestros ojos se encontraron y luego tomé posesión de su intimidad. Sus manos tomaron un puñado de mi cabello y escuché cuando soltó un largo gemido.
Esto era lo bueno de tener sexo o alguna fantasía con una chica. Entre nosotras sabíamos que era lo que nos gustaba, adonde nos gustaba y en que movimiento nos gustaba.
No me caracterizaba lesbiana ya que me gustaban los chicos, pero después de que besas a una chica en una orgía y ella termina metiendo su lengua en tu intimidad hasta hacerte gritar te das cuentas que perteneces a ese mundo en donde no tienes que escoger solo un sexo.
Porque puedes tenerlos a ambos.
─¡Oh por Dios! ─jadeó la chica. Levanté mi mirada y nuestros ojos se encontraron, llevé uno de mis dedos a su clítoris y empecé a frotarlo mientras que continuaba moviendo mi lengua en ella.
Sus caderas empezaron a tomar ritmo y ya podía sentir la humedad entre mis piernas hacerse presente. Luego de unos minutos soltó un pequeño gemido y ella recostó su espalda al espejo del lavamanos. Su pecho subía y bajaba a gran velocidad y no pude evitar soltar una risita.
─Conste que tú me besaste ─dije antes de levantarme del suelo.
─No eres la primera chica a la cual beso rubia ─respondió. ─Creo que el alcohol y yo no nos llevamos muy bien a veces... ─entrecerró los ojos como si estuviera buscando la palabra adecuada para continuar. ─A veces pierdo el control.
─Entonces eres de las mías ─respondí. Le tendí sus bragas y ellas empezó a subirlas.
Abrí uno de los grifos y tomé agua entre mis manos para pasarla por mi boca y luego dirigí mi mirada a la chica mediante el espejo.
─Tengo que irme ─murmuré y ella asintió.
─¿Eres de esas fuckgirl que hacen estas cosas y luego se van como si nada?
Me acerqué a ella de manera que quedamos nuevamente a centímetros de impactar nuestros labios y dejé un beso corto en ellos.
─Soy de las que dejan con ganas de más ─susurré a centímetros de sus labios.
Me volteé para caminar hacia la puerta, pero ella me tomó del brazo así que me detuve.
─¿Cómo te llamas? ─preguntó.
─Belladonna, pero todos me llaman B.
Mostró una mirada de confusión y asintió.
─Soy Daxa Cooper ─me tendió su mano y la tomé para estrecharla.
─Daxa Cooper que bien sabes ─dije antes de empezar a caminar a la puerta de salida.
No era la primera vez que, hacia algo como esto en una discoteca, pero tenía que dejar en claro que esa chica me sorprendió más de lo normal. Lástima que no volvería a verla nuevamente.