CAPÍTULO 5.

1292 Palabras
Sean. Mi teléfono sonó avisando de una llamada entrante, inmediatamente caminé hasta la mesa en donde se encontraba y pude apreciar el nombre de Dean en la pantalla. Mi mejor amigo. ─Eh idiota ─contesté con una sonrisa en mi rostro. ─Voy a matarte ─fue lo primero que dijo al escuchar mi voz y no pude evitar sonreír porque ya sabía a qué se refería con eso. ─No puedo creer que fueras participe de esta salida hijo de puta. ─Mi mejor amigo está a punto de casarse así que tenía que celebrarlo y de que mejor manera que ir a una de las mejores discotecas de esta zona. Escuché su risita por lo bajó y empecé a caminar por mi departamento hasta llegar a mi habitación y observar las dos camisas que tenía sobre la cama. ─¿A que discoteca iremos? ─preguntó. ─Dream's, lo mejor que existe en este planeta ─aclaré. ─Al parecer no conoces la discoteca Red Hell ─soltó. ─Eso si es un jodido club. ─¿Es el club que fuiste hace años? ─pregunté. ─Así es, mi vida de soltero era en esa discoteca repleto de cientos de mujeres, pero ya sabes ahora soy un hombre comprometido y tuve que cerrar ese capítulo de mi vida. ─Tendré que ir a ese club ya que aún no lo he pisado, pero he escuchado que hablan muy bien de él ─contesté. ─¿A qué hora nos toparemos en la discoteca? ─preguntó. Pasé una de mis manos por mi rostro y pensé en la hora que sería exacta. ─¿Ocho de la noche? ─pregunté y el accedió. Nos mantuvimos hablando sobre uno que otro tema hasta que terminamos por despedirnos. Caminé hasta el cuarto de baño y me adentré en la ducha para un buen baño ya que prácticamente faltaba una hora y media para toparnos en la discoteca, pero yo tenía un mal hábito y ese era llegar tarde a todos los lugares incluyendo mi jodido trabajo. En cuanto estuve frente a mi espejo con unos vaqueros oscuros, zapatillas blancas y mi abdomen al descubierto dejando ver mis tatuajes decidí tomarme una fotografía y enviársela a Molly, pero en cuanto entré a w******p me topé con el número de B inmediatamente presioné su foto de perfil y tuve una erección. En la foto de perfil estaba ella con una expresión de diosa, sus labios entreabiertos observando a la cámara, sus ojos llevaban un delineador n***o logrando que el gris de sus ojos se avivara más de lo normal. Dejé a segunda mano enviarle la fotografía a Molly y tomé mi camisa negra para enrollar las mangas hasta mis codos dejando al descubierto unos tatuajes. Peiné mi cabello hacia atrás y me rocié en perfume para después salir de mi departamento. Hoy haría lo que fuera para sacarme de la cabeza a la rubia despampanante que me dejo con una jodida erección por segunda vez. # Estacione frente al enorme local en donde la música sobresalía de sus altavoces. La fila para entrar era casi de unas doscientas personas y no quería pensar en cuantas estarían dentro de ese local. Salí del auto arreglando mi camisa un poco y pude sentir unas cuantas miradas sobre mí, observé a un grupo de cinco chicas que podían rondar entre los veintidós a veinticinco años y mostré una sonrisa antes de cerrar la puerta de mi auto y emprender mi caminata hacia la entrada. Era un poco conocido en este local ya que siempre estaba dándome vueltas los fines de semana por aquí así que el hecho de alquilar un lado de la zona VIP me llevó a pasar de inmediato hacia el seguridad sin hacer la enorme fila. ─Sean ¿Qué tal amigo? ─me saludo el seguridad y estreche mi mano con la de él. ─Aquí apunto de celebrar el compromiso de mi mejor amigo. ─Sí me enteré de eso ─respondió. ─Ellos ya se encuentran en la zona VIP. Asentí dándole las gracias y él quitó la cinta de color rojo para luego abrir la puerta para mí. Las luces en color neón, el aroma a cigarro, m*******a, los cuerpos sudorosos y otras cosas más llegaron a mí. ─Nada como estar en el paraíso ─exclamé antes de empezar a caminar hacia las escaleras VIP. Una chica de cabello n***o pasó frente a mí y sus ojos cafés me estudiaron para después mostrar una sonrisa. Luego iré por ella. Al llegar al área VIP pude apreciar la mano de Dean a lo alto logrando llamar mi atención así que me dispuse en caminar hasta él. ─¡Eh hombre llegaste! ─soltó Dean levantándose de su silla y dándome un abrazo el cual respondí. ─Aquí estoy. ─Pensábamos que no ibas a venir ─contestó Diane. Su prometida. Su cabello rubio estaba peinado hacia atrás en una coleta lo que le daba un tono de chica ruda. ─¿No me vas a saludar? ─preguntó Nathalie con una sonrisa. Mi exnovia desde hace un año aproximadamente. Caminé hasta ella y dejé un beso en su mejilla, miré en dirección a Dean y esté sonrió. Algunos de nuestros amigos de la universidad estaban en la mesa así que los saludé y nos dedicamos en hablar sobre nuestros años de universidad entre otras para así no hablar solamente del compromiso entre Dean y Diane. ─¡Es hora del brindis! ─gritó Nathalie. ─Diane yo te deseo lo mejor con Dean, ustedes dos están hechos el uno para el otro, son como dos dioses y cuando tengan hijos van a salir hermosos ─dijo una de nuestras compañeras de universidad. ─Mi turno ─dijo Nathalie. ─Sé que están emocionados y felices por su compromiso, pero Diane tiene compromisos conmigo tiene que seguir con la empresa de moda, asique cásate con ella, se muy feliz, pero no me la vas a quitar. Todos aplaudieron y chocaron las copas. ─Como se te ocurre que te la voy a quitar, si contigo gana dinero, eso sirve para que me mantenga ─respondió Dean. ─¡Ay sí! Habla el abogado que está nadando en dinero ─contestó Diane. ─Dean escucha mi consejo ─soltó otro de nuestros compañeros ─Estar casado, es igual a estar muerto consté que te lo advertí. ─¿Así? Pues si es estar casi muerto los invito a todos a brindar por eso ─respondió la que actualmente era su esposa. ─Bueno yo sólo les deseo suerte en este paso tan grande que van a dar ─soltó otra de nuestras amigas. ─Tan grande ─me burlé. ─Oye Sean, no pierdas esperanzas, algún día tú también lo darás. ─Ya veremos ─respondí. ─Bueno, bueno Sean eres su mejor amigo te toca tu brindis ─soltó Nathalie. ─¿Mejor amigo? Ese cabrón es mi hermano ─contestó Dean con una sonrisa. Levanté mi copa y sonreí. ─Bueno que sean felices, Salud. ─¡Salud! ─respondieron todos. Nathalie llenó los pequeños vasos de vidrio con no sé qué mierda y luego no los tendió a cada uno para llevarlo a nuestros labios. Inmediatamente el líquido pasó por mi garganta y solo arrugue mi frente. Alcohol del barato. Me dispuse en observar el área VIP tratando de apreciar alguna chica que diera con las cualidades que estaba buscando esta noche, pero al parecer en el área VIP solo se encontraban las que estaban junto a sus novios, ligues, etc. Dentro de unas horas me daría un paseo por el primer piso para llevar una de esas hermosas chicas a casa porque la sola idea de imaginar a la rubia sobre mí besando mi cuello, tocando mi cuerpo de esa manera y con esa jodida voz que solo gritaba sexo no dejaba de aparecer en mi cabeza. Ya me estaba volviendo loco y necesitaba sacarla de mi cabeza cuanto antes.
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