Él rechazó su mano con fuerza, le quitó su mano de su cintura y estuvo a punto de tirarla sobre la cama. Sin embargo, en el último segundo, no lo hizo y en cambio la volvió a apoyar con suavidad. Luego, se puso de pie y alisó las arrugas que ella había generado en su camisa. Estaba a punto de darse la vuelta e irse, pero una sensación de desgano apareció en su corazón. Miró a Emery mientras dormía y preguntó: "¿Cuánto odias a... Aiden?" "Lo... odio... lo odio mucho, pero... pero no es ese tipo de odio..." Frunció el ceño y la miró. Ella seguía diciendo algo, pero su voz era muy suave y confusa. No podía comprender lo que estaba diciendo. Aiden frunció el ceño nuevamente y sintió una ola de enojo en su corazón. No podía pensar demasiado en eso. Miró a Emery, giró y se

