Los frenos del jeep emitieron un fuerte chirrido y Jimmy hizo una mueca de dolor. "Demasiado para una sorpresa tranquila", murmuró a su conductor, el cabo Tony Ricci. Jimmy respiró profundo y se frotó las perneras sudorosas con las palmas de las manos. Greta, soñaba con este momento, con volver a verla, desde aquel fatídico día semanas atrás. La expectación, la excitación, el nerviosismo. Tenía el estómago hecho un nudo de ansiedad. Sin pensar en su pierna herida, saltó del jeep, aterrizando con demasiada fuerza. Se agarró al lateral del vehículo mientras su rodilla se doblaba. "Cuidado, capitán". Tony puso una mano firme en el hombro de Jimmy. "Acabamos de ponerte en pie". La recuperación de Jimmy había sido difícil. De hecho, aún le quedaba un largo camino por recorrer antes de que to

