Pov Dekker
Pasaron las semanas y la relación entre Tara y yo se había puesto totalmente tensa podíamos sentir esa sensación de tensión s****l y eso me incomoda bastante ya no se cómo reaccionar estaba realmente en estado de shock. Traté de ocultarlo, ya que tenía a Sarah frente a mí.
Entonces apareció entre las personas tenía un vestido rojo con un gran escote su cabello estaba suelto se veía realmente preciosa, no podía dejar de mirarla de hecho todos a nuestro alrededor la miraban.
— ¿Quién es? — La miré— ¿y por qué la miras tanto? —
¡Carajo!
— No sé, además no tienes por qué preguntarme nada — traté de morder mi lengua para no decir esto, pero no pude
además no eres nada mí,su cara se tornó roja.
— ¿Qué no soy nada tuyo? — su tono estuvo controlado, pero en un tono muy molesto.
— No, nada — guardé la carpeta que le había dado.
— Entonces ¿ese anillo no te dice nada?,estúpido Dekker, por Dios deja de fingir, sabes que lo hago para que tu madre no quede en vergüenza cuando tu padre gaste hasta el último centavo en los casinos y con mujeres — su cara no tuvo precio — y como si no supiera que tienes a otra — por eso, le había hecho firmar: que al casarse conmigo, sólo tenía derecho a un cinco por ciento de las acciones.
Por mi parte, se me había ido el apetito; pedí la cuenta sin importar que Sarah no hubiera terminado. Una vez que pagué, tomé mi bolso y me fui del restaurante.
En el camino le hablé a mi madre, tenía como cincuenta llamadas de ella.
— Dekker cariño, ¿por qué no contestabas? —fue lo primero que dijo.
— Lo siento madre, estaba ocupada ¿para qué me buscabas? — Nunca fui muy cariñoso con mis padres.
— ¿Estabas con Sarah? — ¡Diablos! ¿Por qué se tenían que meter en mi vida?
— Sólo fuimos a almorzar — que se conformara con eso.
— Me parece muy bien, pero cambiando de tema— al fin, ya me hartaba su voz— el lunes será la última prueba para las invitaciones.
¡estúpida boda! Tienes que ir esto me quitaba demasiado tiempo.
— No sé si pueda ir, tengo asuntos que resolver en la empresa… — iba a seguir cuando me interrumpió.
— ¡Por Dios Dekker! — rugí cuando lo dijo.
— Madre — le dije en tono molesto.
— Dekker, es tu fiesta de compromiso compórtate— la que realmente no quiero, dije en mis pensamientos — date el tiempo de ver lo que elegimos — sonaba molesta, pero no me importaba.
— La empresa es nuestro futuro, la boda solo será cuestión de horas, que sea como ustedes quieran — aceleré un poco, quería llegar a casa y hablarle a mi ángel.
— Pero sólo te casa una vez — me quise reír ante semejante estupidez.
— Madre, les di carta libre a todas para que planificaran la boda, no me orilles a ir a las Vegas y casarme allá — me hartaban con su Isabella ¿te gusta esto? , Esto te quedara genial, ¿Qué opinas de esto? ¡Carajo! Me casaba sólo por compromiso, si de verdad la amara me preocuparía, pero me daba igual si llevaba vestido o pantalón.
Tara se acerca a nosotros.
—Hola señora Mornistar
¿Cómo está?—saludo Sarah
—Señorita Evans estoy muy bien, Dekker me habló mucho de usted felicidades por su compromiso.
Jamás me había sentido tan incómodo.