Pov Dekker Tara dormía el sol daba perfectamente en su piel blanca su espalda tenía lunares es tan hermosa su piel suave cómo la seda su cabello castaño, sus hermosos ojos llamativos, sus labios, esa sonrisa atrapante y no hablemos de su intensa mirada definitivamente cualquier persona caerá rendido a sus pies es arte puro. —Hola ¿Cómo estás?—saludo Tara sonriente —¿Qué haces aquí?—pregunté Leí el contrato la ama no duerme con el sumiso —Todavía no lo firmaste—contestó levantándose No firmaría absolutamente nada con tal de despertar así con ella. —¿Quieres desayunar?—pregunté —Quiero bañarme—respondió Dejando la sábana en el piso Estaba desnuda. —Ahora qué lo pienso también nesecito un buen baño—dije levantandome Tara camino hasta el pasillo. —¡Señorita Mornistar —grit

